La Dra. Roberta Orlandini, Directora del Departamento de Humanidades, comparte con nosotros:
Me place enviarles información de una publicación que acaba de salir en Italia con Edizioni Estemporanee, una antología de cuentos de escritoras cubanas y puertorriqueñas. El Dr. Farsi y yo hemos traducido y editado la parte de PR. También salió una nota en el Vocero:
http://www.vocero.com/noticias.asp?s=rEscenario&n=91220 (segunda mitad: lamentablemente los nombres de los traductores no aparecen)
Letras de aquí y de más allá
Por: Sonia L. Cordero
Especial para ESCENARIO
Y CON EL FINAL de la Semana de la Biblioteca hoy, el lunes, 23 de abril se celebrará el Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor, una fecha muy importante en el mundo del libro y de la literatura. Se trata de una conmemoración instituida por la UNESCO a la memoria de tres autores que coincidieron en la misma fecha en ocasión de sus decesos.
O sea, el 23 de abril de 1616 fallecieron Miguel de Cervantes, William Shakespeare y Garcilaso de la Vega “El Inca”, tres autores que cruzaron fronteras y que hoy son referencia universal. Por lo mismo, la UNESCO estableció esta fecha como El Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor. El único de estos tres ilustres autores que coincidió en la misma fecha en su nacimiento y en su deceso fue Shakespeare. Un campeón: entró y salió por la misma puerta.
Con la celebración de este día en el mundo entero, la UNESCO intenta fomentar la lectura, la industria editorial y la protección de la propiedad intelectual por medio del derecho de autor. Genial idea de esa organización mundial.
Y como si lo anterior fuera poco, también un 23 de abril nacieron y murieron otros gloriosos e ilustres escritores, como Maurice Druon (francés), K. Laxness, Premio Nobel (irlandesa); Manuel Mejía Vallejo (colombiano); Vladimir Nabokov (ruso) y el español Josep Pla, entre otros.
Con todos esos datos no debe extrañar que esta fecha tan simbólica para la literatura mundial fuera seleccionada por la Confederación General de la UNESCO en homenaje mundial al libro y a sus autores.
Asimismo, en conmemoración de Cervantes, los países de habla hispana no sólo celebran el 23 de abril como el Día del Libro, sino que además han proclamado esta fecha como Día del Idioma, con el propósito de impulsar el uso de la lengua castellana. Hoy son más de 80 países los que conmemoran este día.
En Madrid se aprovecha esta fecha para entregar el Premio Cervantes, máximo galardón literario a los autores hispanos. El premio es entregado por el propio Rey de España.
“HUH K’ITI Mancha Suqupi Chaypa sutinta mana yuyanyta Munanichu… ¿Saben lo que es esa frase? Ah, amigos, son las famosas palabras en lengua quechua con la que Cervantes abre su obra monumental, “Don Quijote de la Mancha” y que quiere decir: “En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme…”
Celebraremos que en un día como el próximo lunes, 23 de abril los cerca de 20 millones de quechua-hablantes sudamericanos —unos cinco millones, radicados en Perú— podrán leer en su lengua las aventuras del “Ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha”. ¡Bravo! Ya era hora. La obra está ilustrada con dibujos de campesinos del pueblo peruano de San Juan de Sarhua.
Miguel de la Quadra, periodista español y artífice de la idea de traducir el famoso libro al quechua, señala que “…El Quijote está traducido a más de 70 idiomas, mas no al quechua. Es una injusticia que no debía continuar”. Estamos de acuerdo. De la Quadra logró financiamiento para que el teólogo y periodista Demetrio Túpac Yupanqui, uno de los mayores conocedores del quechua, tradujera la obra de Miguel de Cervantes Saavedra, trabajo que le tomó nada menos que cinco meses.
Señalan los editores que el mayor reto fue el barroco castellano del siglo XVII y lograr que el traductor se comprometiera con los personajes cervantinos. Además, hay palabras que no se pueden traducir del castellano al quechua pues se perdería el sentido del texto, por ejemplo, “molinos de viento”. ¡Qué extraordinario! Pero déjenme decirles que según existe el quechua, en el mundo hay cientos de lenguas que nosotros, pobres mortales de este lado del mundo, desconocemos.
CUATRO AUTORAS boricuas y algunas de sus obras, acaban de ser integradas a una antología en italiano titulado “Scommetto che Madonna usa I Tampax: Storie di donne cubane e portoricane”, que en castellano quiere decir, más o menos, “Apuesto a que Madonna usa Tampax: cuentos de escritoras cubanas y puertorriqueñas”. Uao, tremendo título. Las boricuas incluidas en esa antología junto a varias autoras cubanas, son Rosario Ferré, Magali García Ramis, Mayra Santos Febres y Ana María Fuster. El librito fue publicado este año por la editorial Azulejos, ISBN:978-88-89508-10-7. Sobre estas mujeres, cubanas y boricuas, dice el antólogo lo siguiente:
“Las cubanas Marilyn Bobes (1955), Ana Lydia Vega Serova (1968), Yordanka Almaguer (1975) y Agnieska Hernández (1977); y de Puerto Rico, Rosario Ferré (1938), Magali García Ramis (1946), Mayra Santos Febres (1966) y Ana María Fuster Lavín (1967) cuentan la historia de sus islas, del azúcar y del veneno, con los sentidos en alerta y chubascos de locura.” Y agrega un interesante análisis de la obra en conjunto:
“Este volumen afianza las ondas de la mariposa y el aroma del café. La historia de las mujeres dominicanas (Azulejos 2), termina el cuadro, atestiguando la vitalidad extraordinaria de la escritura de las mujeres en las islas del Caribe hispano, caracterizadas por varios sistemas político-económicos pero ensamblados para sentirse cual contradicciones comunes, compartidas, deseadas y con capacidad de decirse.
“La tendencia que se percibe con fuerza en la escritura más joven es una voluntad para exceder los límites, de la lógica y de la carne, la absurdidad y la desesperación, explorando relaciones afectivas y familiares, físicas y mentales entre las generaciones, abriendo por lo tanto sus páginas a una libertad incierta, alarmante y sonora. Las ofertas de las historias son trabajo de la escritura contemporánea que reflejan aquí la gran variedad de experiencias históricas, sociales y culturales de sus países.”
Agradecemos la traducción del italiano al castellano a la escritora dominicana Taty Hernández. Molto grazie.