Por Liz Yanira Del Valle / Especial El Nuevo Día
Como las olas del mar, que van y vienen pero no se detienen, así se encuentra el grupo de trabajo del programa Sea Grant de la Universidad de Puerto Rico, que una vez más levanta su voz con “Marejadas” de información educativa sobre el desarrollo sostenible de los recursos marinos y costeros de Puerto Rico y el del Mar Caribe.
Así se titula el novedoso boletín marino del programa en Puerto Rico.
“Marejada” ofrece la información científica generada por los investigadores de Sea Grant, además de aportar información sobre el manejo y uso adecuado de los recursos marinos y costeros de la Isla.
La baja prevista en el pH del agua del mar sería algo “catastrófico para organismos marinos que poseen esqueletos de carbonato de calcio como los corales”, advierte el doctor Torres. (Archivo / El Nuevo Día)
Conocer es crecer
El mayor gas de invernadero natural es el vapor de agua.
Un solo átomo de cloro puede destruir miles de moléculas de ozono.
Fuente: “Marejadas”, boletín marino del Programa Sea Grant UPR-Mayagüez
En aumento
256,665
cantidad de personas que en
el 1990 vivían en zonas inundables
287,849
a esta cifra aumentó la cantidad de residentes en Puerto Rico que en el 2000 vivían en zonas inundables
Ruperto Chaparro, director del Programa Sea Grant UPR-Mayagüez, recalcó en la presentación de “Marejadas” la pertinencia de dedicarle este primer número al tema del cambio climático.
“Nuestro gobierno y los manejadores de las agencias gubernamentales se han quedado rezagados al no desarrollar la capacidad del País para enfrentar y adaptarse a los impactos que se avecinan con el cambio climático. No podemos seguir evadiendo la responsabilidad de traer al foro público la discusión sobre el crecimiento poblacional y las presiones de desarrollo en la zona costera de Puerto Rico”, reseñó en su mensaje.
Los propios investigadores del Sea Grant de Puerto Rico han declarado que el cambio climático en Puerto Rico “generará un aumento de 12 pulgadas en el nivel del mar para fines del siglo (2100), acelerará los procesos de erosión y sedimentación, generará inundaciones costeras, degradará los arrecifes de coral, los manglares y otras barreras naturales y aumentará la magnitud y frecuencia de los huracanes”.
“Sabemos que esta conversación provocará asperezas y generará preguntas incómodas sobre los derechos de la propiedad, el retiro a largo plazo de estructuras ubicadas en la costa, la responsabilidad del gobierno de proteger al público de los riesgos, y de las amenazas costeras y los recientes cambios en el pago de primas por la industria de los seguros”, indicó Chaparro.
Acidificación
Por otro lado, en el trabajo realizado por el doctor Juan L. Torres, se reseña que otra de las consecuencias del aumento del CO2 (uno de los gases de invernadero responsable del calentamiento global) es la acidificación de los océanos.
“El pH del agua de mar ya bajó 0.1 unidades desde la Revolución Industrial y se espera que baje 0.5 unidades adicionales para el 2100, lo cual representa un nivel no visto en los mares desde millones de años. Esto sería catastrófico para organismos marinos que poseen esqueletos de carbonato de calcio como los corales y otros importantes invertebrados”, explicó.
Añadió que “también podría afectar directamente el crecimiento y la reproducción de los peces y el plancton, lo que implicaría una considerable disminución en los recursos pesqueros y pérdidas multimillonarias en la industria pesquera mundial”, explicó.
Salud Pública bajo amenaza
Torres especificó que la salud pública también se ve amenazada por el calentamiento global.
“La expansión de enfermedades al aumentar la amplitud geográfica de los vectores que las transmiten es otra consecuencia de este fenómeno”, mencionó el investigador a la vez que lo ejemplificó con un caso en Alaska donde en 2005 ocurrió una de las epidemias más grandes de gastroenteritis.
“Este caso fue causado por una bacteria llamada ‘vibro parahaemolyticus’, la cual ha sido atribuida al aumento en la temperatura de las aguas circundantes donde las otras infectadas eran cosechadas”, dijo.
Sobre los mosquitos, tema relevante en estos momentos, indicó que un ambiente más caliente no sólo acelera su reproducción sino también el número de veces que tienen que picar, su temporada de apareamiento mientras disminuye el periodo de maduración de los microbios que éstos dispersan.
Contradicciones
Pese a la divulgación extensiva del tema del cambio climático, la ratificación de 116 países que se comprometieron en el Protocolo de Kyoto (2005) a reducir sus emisiones de dióxido de carbono y cinco gases del invernadero (metano, óxido nitroso, hexafluoruro de azufre, hidrofluorocarbonos o HFCs y perfluorocarbonoes o PFCs), Estados Unidos y Australia no han ratificado el protocolo aún siendo los principales liberadores de gases de invernadero a la atmósfera.
En este contexto, Torres expone que como no hay política federal para reducir estos gases son los estados los que han dado el primer paso.
“Hasta ahora, 28 estados poseen planes de acción climática desarrollados y nueve (California, Nuevo México, New Jersey, Maine, Massachusetts, Connecticut, Nueva York, Washington y Oregon) tienen metas de control de emisiones a nivel de estado”, agregó.
Otros ejemplos
Por su parte, otra investigadora de Sea Grant, Gillian Cambers, presentó en “Marejadas” su trabajo “Islas, tsunamis, inundaciones y destrucción: ¿Cómo nos enfrentamos al proceso de reconstrucción después del desastre?”.
El ejemplo del trabajo realizado por las autoridades en la costa oeste de la isla de Nevis es estudiado por la investigadora quien argumentó que -desde el 1995 y tras el paso de huracanes- se ha trabajado con el diseño de guías para la seguridad y protección de nuevos proyectos de desarrollo costero, asegurándose de que existe una distancia segura entre éstos y la zona activa de la playa.
Según la autora, en Nevis esto “se ha calculado sobre una base playa por playa y depende de los siguientes aspectos: cambio histórico de una playa en particular, el cambio probable que puede resultar como consecuencia de un huracán de gran magnitud y el cambio que probablemente ocurra si el nivel del mar continúa subiendo en los próximos treinta años”.
A la vez, recordó que el último tsunami en el Caribe que cobró gran cantidad de vidas humanas “ocurrió en 1946 en República Dominicana y fallecieron más de 1,000 personas”.
“En aquel momento el Caribe no contaba con un sistema de alerta de tsunami. Si examinamos el Océano Indico y el tsunami que ocurrió el 2004, nos podemos percatar de que muchos países aún se encuentran en la fase de rehabilitación y están tratando de recuperarse”, recordó.
Según la investigadora, en 2005 la Agencia Nacional para el Desarrollo de la Planificación preparó un plan maestro luego del tsunami que creó una zona costera de amortiguamiento conformada por una combinación de protección natural como los bosques costeros y protección dura como los rompeolas.
“El diseño de esta zona de amortiguamiento incluye 500 metros de distancia entre los condominios y la línea costera y la siembra de cinturones verdes. El concepto de la zona de amortiguamiento está basado en los principios de El Cairo”, especificó la investigadora.