La Dra. Jocelyn Géliga, del Departamento de Inglés, nos comparte la notica publiaca en La Estrella de PR, sobre el proyecto de investigación que coordina:
http://www.periodicolaestrella.com/noticias.asp?ID=1453&Action=Derecha
- Author Ramonita Gómez
Desmitifican el ‘dinga y mandinga’
¿Sabía usted que hubo una época en que los negros sólo podían caminar por las afueras de la plaza pública de Aguadilla? Este es uno de los hallazgos en la investigación que lleva a cabo un grupo voluntario cuya voz ya se deja sentir.
La experiencia de la negritud no se agota en el período colonial español ni en la figura del esclavo, establecen los miembros del proyecto ‘Testimonios afropuertorriqueños’. Más allá de la historia oficial que se publica en los libros, se enseña en las escuelas y se conmemora como día feriado, hay seres de carne y hueso en el Puerto Rico contemporáneo que tienen muchas historias de discrimen y marginación por contar.
Y para que conste, el grupo compuesto por líderes comunitarios de Aguadilla y Hormigueros, estudiantes universitarios y dos profesores del Recinto Universitario de Mayagüez (RUM), ha documentado la historia oral de núcleos poblacionales en ambos municipios con el propósito de luchar por el derecho de los afrodescendientes a ocupar los espacios que durante siglos les han sido vedados.
Lideran el proyecto desde sus inicios (2006) los profesores Jocelyn Géliga Vargas y José Irizarry Rodríguez, de la Universidad de Puerto Rico-RUM, el sociólogo retirado Carlos ‘Cao’ Delgado Lasalle (Aguadilla) y el promotor cultural Edwin Albino Plúguez, de Hormigueros.
Más adelante se les unieron líderes comunitarios que co-gestaron la convocatoria para conseguir afroboricuas dispuestos a atestiguar su experiencia. También participaron los alcaldes Carlos Méndez, de Aguadilla, y Pedro García, de Hormigueros.
En el encuentro inicial de Aguadilla se develó el mito de la democracia racial y la construcción monolítica de la puertorriqueñidad, señala la doctora Géliga en referencia a la cacareada teoría de la homogeneidad racial que supuestamente resultó de la fusión de las culturas taína, ibérica y africana.
Una fusión que se dio mediante la violación y coerción sexual de las mujeres taínas y esclavas africanas por parte de los europeos, señala Delgado en un escrito presentado en Montreal, Canadá, el año pasado durante un congreso internacional de la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA en inglés).
El concepto de que el puertorriqueño es la suma de tres razas, y que aquí “el que no tiene dinga tiene mandinga”, es un complot para invisibilizar y marginar a los afropuertorriqueños, afirma ‘Cao’. Eso de que todos los puertorriqueños somos iguales siempre ha ido en detrimento del reconocimiento de la historia del negro, añade Géliga.
“Es el segmento de la trilogía más invalidado, más desprestigiado, más estereotipado y menos estudiado”, sostiene.
La discriminación contra el negro en Puerto Rico se da en todos los ámbitos. Aunque pretenda solaparse, está en la vida cotidiana, invisible para el que no quiere verla. Está en el seno de los hogares negros inclusive. El discurso racista en nuestra Isla es además hipócrita, porque se ejerce y al mismo tiempo es negado, advierte ‘Cao’.
Delgado, que cuando ejerció el Trabajado Social estuvo muy cerca de las cárceles, dijo que “como observador partícipe puedo decir que es mayoritaria la gente que es negra y está en prisión”.
Géliga mencionó un estudio experimental realizado hace una década por dos profesores de la Universidad Interamericana, sobre cómo se recibe en el comercio a los negros que acuden a comprar. Efectuado en las regiones metropolitana y sur, el estudio demostró altos niveles de racismo y discrimen contra las personas de fenotipo negro que entraron en las tiendas bajo observación.
El problema del discrimen actual se complica cuando a la condición de ser negro se añade la de ser pobre, apunta el profesor retirado Alfredo González, colaborador comunitario del proyecto.
“También se asocia el negro con patología, ‘el pelo malo’; y cuando usted viene a ver, se repite en todas las facetas del discurso hegemónico de la sociedad”, añade ‘Cao’, un ex jugador de Grandes Ligas y padre del estelar Carlos Delgado Hernández.
Los resultados preliminares de la investigación en los dos focos geográficos del oeste también rompen con la teoría de que la raíz africana está concentrada en Loíza, Carolina, Ponce y Guayama.
Delgado destacó la autorrepresentatividad del negro y la negra en este proyecto, que por voz propia traen a la luz pública sus vivencias. No obstante, Géliga aclaró que el proyecto no pretende ‘sacar al negro del clóset’ para exponerlo, porque de todas formas el puertorriqueño todavía asume que ser negro es malo.
El proyecto ya está en etapa de difusión pública, con presentaciones orales e imágenes de los entrevistados en distintos lugares del País. Para finales de este semestre deben estar listas dos pequeñas publicaciones, una de las cuales puede servir de guía para la creación de talleres en comunidades y para foros educativos.