Sep 16 2008
Editorial de END- 70% no termina el grado
16-Septiembre-2008 | Editorial de El Nuevo Día
Protejamos la educación
El extremadamente bajo nivel de graduación de las instituciones de educación superior en Puerto Rico trasciende el fracaso particular de estas entidades porque atenta de forma peligrosa contra las opciones de desarrollo económico y de progreso social del País.
Es un hecho innegable que existe una absoluta interdependencia entre educación y desarrollo económico. Entidades como la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) reconocen, por ejemplo, que ningún país puede alcanzar niveles de desarrollo económico sustentable sin una inversión substancial en el capital humano a través de la educación.
Comprobado está también que la educación aumenta la productividad y la capacidad creativa de la fuerza trabajadora, promueve el espíritu empresarial y los avances tecnológicos. Asimismo, juega un papel crucial en la distribución de los ingresos.
Todo lo anterior quedaría en jaque en Puerto Rico si no encontramos soluciones urgentes al gravísimo problema revelado por un informe del Consejo de Educación Superior (CES), de que un 70% de las personas que comienzan estudios universitarios, en instituciones privadas o del estado, no los terminan.
Esto hace que Puerto Rico figure entre los estados y territorios estadounidenses con menos personas de 25 años o más con bachillerato, ya que apenas un 21% de la población cuenta con grado universitario, según el informe.
Hemos dejado caer una ventaja competitiva de la cual la Isla ha hecho alarde por años: que contamos con una fuerza trabajadora bilingüe y altamente educada.
Estamos claros de que la educación universitaria no es la misma alternativa para todo el mundo y hay quien argumente que para triunfar en la vida no hay que tener un grado universitario.
El ejemplo clásico es Bill Gates, quien abandonó sus estudios en Harvard para fundar la mega-exitosa Microsoft. Pero son pocos los Bill Gates del mundo y no podemos dejar que la desidia condene el futuro de Puerto Rico.
Para revertir la claudicación de los estudiantes, a nivel universitario, es necesario implantar cambios profundos no sólo en las 46 instituciones de educación superior en el País, sino también en el sistema de educación público y privado que las nutre.
Además de trabajar en fortalecer la educación en los niveles primarios, intermedios y secundarios, como hemos expuesto en otros editoriales, hay que trabajar, por ejemplo, con el proceso de transición entre la escuela y la universidad para ir adecuando los estudiantes en la selección de carreras.
Asimismo, las instituciones de educación superior tienen que evolucionar y adaptar sus métodos de enseñanza para que respondan a las necesidades de estos tiempos de cambio sin precedentes. Estas instituciones tienen que mejorar la calidad de la educación mediante programas de estudios susceptibles que respondan a las exigencias del mercado mundial y de la economía del conocimiento.
Además, hay que ampliar las fuentes para financiar la educación. Nuestro sistema descansa en la ayuda de la beca Pell que otorga el Gobierno federal, pero esto apenas cubre los gastos básicos de un bachillerato. Y si hay una inversión de fondos públicos en que sí vale la pena incurrir es en la educación. Un creciente nivel educativo cimienta el desarrollo económico y éste, a su vez, genera recursos para la educación, según la UNESCO.
Esperamos que el CES, como la organización gubernamental que regula las universidades públicas y privadas en la Isla, se apreste a presentar soluciones concretas a corto, mediano y largo plazo para que la educación sea la pieza angular que enriquezca el entendimiento de las personas sobre sí mismas y sobre el mundo, y mejore la calidad de nuestras vidas.

Estudiante Univ. de la Pontificia Universidad Catolica de Puerto Rico. Ba en Derecho Empresarial. Le agradesco enormemente tan emotivo comentario pues nadie se ha atrevido a decir la verdad tal como se ha dicho aqui.
Att. Francisco Sepulveda
Est. Univ.