Sat 22 Mar 2008
Es difícil entender por qué en Puerto Rico no hay un movimiento de arquitectos, ingenieros civiles y diseñadores dedicados a la creación de espacios diseñados para aprender. Hace falta edificios que cumplan con las necesidades de los procesos de enseñanza y aprendizaje, que vayan a la par con los cambios tecnológicos que nos depara el futuro. Nuestras escuelas, y muchas de nuestras universidades parecen cajas de zapatos a las que un niño le hizo dos huecos para que el ratón entre y salga. Muchas otras parecen cárceles llenas rejas. Sigo insistiendo en que la educación en Puerto Rico no mejorará hasta que se reevalúe la infraestructura de la escuelas públicas, en vez de cambiar los libros de texto todos los años porque a las editoriales les conviene, invertir en más policías para reprimir a los que protestan por las condiciones tercermundistas de nuestras escuelas, invertir en más carreteras para automóviles que deberíamos estar cambiando por transporte colectivo, o dando permios para crear cada vez más cuartos para el turismo en una isla donde cada año hay menos que ver