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ponencias del segundo foro

PONENCIAS DEL SEGUNDO FORO DE LA FILOSOFÍA DE LA

TECNOLOGÍA EN LA UNIVERSIDAD

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Nota: los escritos incluidos en esta entrada fueron la base de las ponencias presentadas el 5 de noviembre pero no son una copia textual de las presentaciones.

Preguntas éticas y filosóficas acerca de las tecnologías de guerra

jueves, 5 de noviembre de 2009, sala-A Biblioteca General

hora universal – 10:30 a.m.-12:15 p.m.

Bienvenida, introducción y mapa de trabajo

Bienvenida, introducción y mapa de trabajo

Audiencia

Audiencia

II.  Teorías generales de la guerra y la paz: panel de tres estudiantes.

a.  Teoría de la prevención: escrito por Pedro J. Ortiz Morris

Era un 28 de octubre, en el año 1962 cuando la Unión Soviética, luego de mantener al mundo de pie durante trece días, retira misiles instalados en Cuba. Este mismo día, Estados Unidos se compromete a no invadir la isla y desmantelar su propia base de misiles nucleares en Turquía. ¿Qué provocó que ambos países desarmaran sus respectivas bases? La expectativa de la destrucción mutua asegurada. Estos eran los tiempos de la guerra fría. Desde entonces la política y la tecnología han evolucionado a evitar la guerra a través de programas de armamentos con énfasis en la defensa, que también incluyen armas ofensivas.

La noción de desarrollar tecnología para la defensa resulta ser menos problemática. Reconocemos que bajo una posibilidad de agresión, ya sea por parte de un país o por un grupo terrorista, necesitamos los medios por los cuales defender nuestra infraestructura, nuestra tierra y sobre todo, nuestra gente. Sin embargo, además de defendernos contra nuestros posibles agresores, debemos tener la capacidad de responder de manera efectiva. La represalia, empero, debe ser más que nada un factor disuasivo a la agresión. En este concepto es que encontramos la necesidad de desarrollar tecnología de guerra que también incluya armas ofensivas.

“Está bien”, me dicen. “Pero, ¿por qué seguir desarrollando las armas una vez las tenemos?” La respuesta a esta pregunta la encontramos en una característica fundamental de la tecnología: con suficiente tiempo y esfuerzo, la tecnología actual termina siendo obsoleta y la remplazan otras. Desde el arco y flecha hasta la bomba nuclear, las armas han ido desarrollándose en su poder destructivo tras el paso del tiempo. Sin la capacidad de responder a un ataque con igual o mayor fuerza, no hay ningún elemento disuasivo para el agresor. Si decidiéramos, de buena fe, dejar de desarrollar armas de destrucción, ¿esto nos asegura que todos van a actuar de la misma manera? La tecnología de guerra se ha convertido en un mal necesario que irónicamente promueve la paz. Requerimos para nuestra seguridad, que el desarrollo de armamentos sea tal que ningún país o grupo pueda dejar incapacitado a otro para responder. El resultado, fuera de este equilibrio de no agresión, podría bien ser una repetición de Hiroshima o Nagasaki. En fin, necesitamos que las armas se desarrollen hasta un punto donde sea muy desfavorable para cualquiera comenzar una agresión, ya que resultaría en su propia aniquilación.

El mundo se mantiene sostenido de un hilo, la paz, un sueño que sólo podemos vivir algunos privilegiados. Está en las manos de aquellos en poder, desear este equilibrio y no la supremacía ante el resto del mundo. ¿Se debe seguir desarrollando tecnología de guerra tanto defensiva como ofensiva? La respuesta general: depende. En el contexto actual: si creen sinceramente que es posible alcanzar un equilibrio, sí. Si no creen que sea posible, entonces necesitamos de otra respuesta.

b.  Teoría de la guerra justa: escrito por Héctor M. Contreras

Teoría de la guerra justa

Teoría de la guerra justa

En la historia, el ser humano se ha visto involucrado en conflictos de guerra, unos de magnitud pequeña y otras que arropan el mundo entero. Las razones para estos eventos son variadas y van desde lo económico hasta lo político. Momentos de gran injusticia y atropello causan gran conflicto en nosotros como individuos. Un ser con una buena razón diría que la paz y el dialogo es vital en la humanidad. Sin embargo aveces hay tanta injusticia, tanto atropello humano, incluso la no libertad, que hacen pensar si aun debemos mantenernos sin intervenir directamente. La teoría de la guerra justa esta regída por un sistema.  El sistema contiene principios para poder estandarizar cuando es correcto intervenir. La violación de alguno de sus principios significaría que la guerra no puede ser justificada.  Algunos de estos principios  lo son:  causa justa, proporcionalidad , último recurso, intención correcta entre otras.  Además la teoría enfatiza los eventos antes de la guerra, en la guerra y luego de la guerra.

Si en un conflicto que ponga en riesgo la humanidad , luego de intentar y agotar toda negociación pacífica y el agresor continua infundiendo terror, atropello humano y la infelicidad general, el principio de último recurso entraría en vigor. La causa de la intervención debe ser pura oseá, no debe estar manchada por otros asuntos ocultos que pongan en duda la verdadera causa. Una guerra debe ser proporcional a la fuerza del agresor y también que el asunto sea realmente amenazadora para la humanidad. El intervenir con el agresor trae consigo erradicar lo que causa la infelicidad sin embargo hay que tener en cuenta que podemos causar aún más dolor e infelicidad con la intervención. Por ello debemos procurar que el erradicar dicho asunto no cause peores problemas.  Esta teoría acepta que aveces es inevitable una guerra, además nos ofrece una herramienta útil para poder visualizar como podríamos intervenir ante un asunto que pone en peligro la humanidad.

c.  Teoría de la no violencia: escrito por Julio J. Ramírez Rojas

Teoría de la no violencia

Teoría de la no violencia

De las tres perspectivas, yo escogería “No violencia”. La cual, para mí, significa que las personas pueden llegar a un acuerdo, resolver problemas o incluso obligar a un grupo de personas a hacer lo que uno quiera sin utilizar la violencia. Por consiguiente, solo se necesita ser capaz de persuadir a alguien sin tener que lastimarlo. Aquí lo importante es tener siempre en mente el valor de la vida de los otros. Aunque no necesariamente el fin tiene que ser algo justo, es la opción que más valor se necesita. Ya que es difícil tratar de dialogar con gente que cuando no están de acuerdo con la manera de pensar de otros, son capaces de “quitarlos del medio”. Por eso es que es bien difícil, ya que los líderes que apoyan la no violencia podrían terminar muertos. Por ejemplo, por medio de la persuasión  fue que Martin Luther King Jr hizo que se reconocieran los derechos humanos de los negros, como por ejemplo: ” a través de esfuerzos como el boicot de guaguas de Montgomery en 1955 que duro 381 días. Por otro lado Gandhi, utilizando la “desobediencia civil” o “no cooperación” logro la independencia de India luchando contra el dominio británico. Un ejemplo que todos aquí podemos recordar es el de la Marina en Vieques.  Otro gran ejemplo es el país de Costa Rica, el cual no tiene fuerzas armadas y es un país que tal vez no sea tan productivo como las grandes potencias pero si le va mejor que a muchos otros países de Centro y Sur América. Incluso, en el año 494 a.C., en la época de la república romana la gente de la realeza, los patricios, tenía mejores derechos que los plebeyos.  Que hicieron los plebeyos?  Simplemente dejaron solos a la realeza en Roma. Se fueron para el Monte Sacro o Aventino y luego ellos tuvieron que llamarlos para que volvieran porque se dieron cuenta que no podía hacer el “trabajo sucio” y tuvieron que darle los mismos derechos a la plebe.  Martin Luther King Jr una vez dijo que el método de la no violencia debe ser utilizado si se quiere alcanzar la justicia de una manera propia. Este método no es equivalente a la rendición ni a la conformidad. En cambio, es un método muy proactivo en busca del cambio de condiciones. Porque la idea es evitar los conflictos y hacer valer los derechos de todos. Nuestras únicas armas son la persuasión, la protesta, la no cooperación y la intervención no violenta.

IV.  Dimensiones de las tecnologías de la guerra y la paz en el contexto de la filosofía de la tecnología. (30 minutos)

a. Tres tipos de preguntas filosóficas relacionadas a la tecnología: escrito por Marcel J. Castro-Sitiriche

Tres tipos de preguntas filosóficas relacionadas a la tecnología

Tres tipos de preguntas filosóficas relacionadas a la tecnología

enlace a presentación de power point (a~adir)

i. preguntas éticas comunes

Asuntos relacionados a la tecnología que van mas allá de lo técnico y económico han sido históricamente atados a la ética. El valor que tiene la ética en el campo de la ingeniería ha sido señalado muy acertadamente en el contexto de responsabilidad social, honestidad con el cliente y el público, y la toma de decisiones individual en un ambiente de trabajo. Cada una de ellas se puede ligar a un costo que ya sea el público, la industria privada o el gobierno tendrá que asumir. Las principales violaciones éticas en la profesión ingenieril están relacionadas a: la fabricación, la falsificación de datos, y el plagio.

Todavía hay mucho campo que recorrer en este aspecto ético inmediato que nos toca todos los días. Por ejemplo en la cotidianidad de la vida universitaria nos enfrentamos a retos éticos en lugares tan poco inesperados como el baño. Que tipo de pregunta ética nos podemos hacer en el baño? Por hoy vamos a examinar dos. Halar la cadena o dejar nuestros desperdicios para el deleite de colegas en la posteridad? De primera instancia la respuesta a esta pregunta nos grita con aparente claridad, pero la realidad cotidiana es que muchas veces, tal vez la mayoría, nos encontramos con el producto de una decisión en la que faltó un grado mas alto (o menos bajo) de valores éticos y consideración con nuestro prójimo. Otra pregunta ética que nos podemos formular, todavía sin salir del baño, esta relacionada al vandalismo. Importa el que yo escriba mi nombre, obscenidades o simplemente boberías en las paredes del baño? Si aplicamos el principio de la regla de oro, no hagas a otros lo que no quieres que te hagan a ti, solo habrían dos posibles explicaciones: o en la casa de la mayoría de los miembros de la comunidad universitaria hay baños cubiertos de todo tipo de expresiones, o simplemente pensamos que es gracioso y agradable entrar a un baño vandalizado por nosotros, sus usuarios.

Si nos transportamos a la cafetería, desde allí podemos filosofar en la ética de llevar la bandeja que uno usa al área del zafacón, o dejar la bandeja con basura y comida para que otra persona venga y se encargue de llevarla, o  simplemente para poner a prueba la eficiencia del personal de limpieza. Pero hablando de transportación, citemos un ultimo ejemplo en este campo que nos afecta a la mayoría que transitamos al recinto y del recinto a diario. Llega la hora de descansar luego de un día arduo y hay mucho trafico tanto dentro del recinto como afuera. Luego de media hora de estar en un tapón a la salida principal estamos en la primera fila para salir, pero cuando la luz cambia a verde la vía esta completamente bloqueada por carros parados que en su esfuerzo por avanzar se pegan al carro de enfrente inclusive notando que la luz que esta unos metros al frente esta roja y no van a poder avanzar. En este momento nos detenemos y pensamos: porque “esta gente” no aplica la regla de oro cuando va a tomar la decision de tapar la entrada egoistamente, a pesar de que yo personalmente no la haya aplicado ni en el baño ni en la cafetería… Hay mucho que mejorar, y mucho que resolver en el ámbito de estas preguntas éticas mas comunes.

Dentro del tema de las tecnologías de guerra, vamos a citar un ejemplo de la industria privada, que tanto incluye a la profesión de la ingeniería como la de los negocios y administración de empresas. La compania Lockheed Martin tiene como “slogan”,  Ética: la esencia de nuestro negocio. La compania desplega una organizacion de la problematica ética en su forma mas común relacionada a la honestidad, integridad, confianza, cuidadania y responsabilidad. Se puede encontrar la siguiente aseveración:

Do What’s Right
We are committed to the highest standards of ethical conduct in all that we do. We believe that honesty and integrity engender trust, which is the cornerstone of our business. We abide by the laws of the United States and other countries in which we do business, we strive to be good citizens and we take responsibility for our actions.
Source: http://www.lockheedmartin.com/aboutus/ethics/index.html
Ethics Pamplhlet:
http://www.lockheedmartin.com/data/assets/corporate/documents/ethics/setting-the-standard.pdf

De el programa de ética de Lockheed Martin se destacan valores muy importantes que hay que cultivar en un ambiente universitario para el bien de la comunidad universitaria (de su trafico) y de la sociedad en general. Pero hasta que punto nos pueden ayudar las preguntas éticas mas comunes a resolver situaciones que se nos presentan constantemente a lo largo de una carrera profesional o academica. Al examinar el programa de ética de Lockheed Martin, Daniel Terrris en su libro Ethics at Work: Creating Virtue at an American Corporation, nos presenta una de las limitaciones del programa al no atender preguntas éticas en un sentido mas amplio.

Lockheed Martin “helps to make some of the deadliest man-made objects on the face of the earth. To claim that this fact has no ethical implications for the manufacturer is, on the face of it, absurd.”
Source: Chronicle of higher Education, June 3, 2005, http://www.brandeis.edu/ethics/news/2005/2005.June.03.html

ii. preguntas éticas en un sentido mas amplio

Nos encontramos en medio de las grandes conquistas del imperio romano. Un ingeniero con un negocio que suple la mayoría de las tecnologías mas avanzadas utilizadas por el ejercito se encuentra en las afueras de Roma. Este ingeniero griego trabaja directamente bajo las ordenes de un general que le pide diferentes tipos de tecnologías: desde puentes, escudos y cascos, hasta catapultas, látigos y espadas para gladiadores. El ingeniero esta consiente de que este tipo de tecnología se va a utilizar para llevar a cabo campa~as de conquista que conllevan injusticias, masacres y opresión. En una caminata de regreso a su casa, luego de haber presenciado un espectáculo de gladiadores “reclutados” de los pueblos oprimidos, se hace una pregunta:

Esta bien que yo contribuya con mi ingenio a esta empresa de opresión con la que no estoy de acuerdo?

Y qué podemos decir de los valores éticos de aquel que diseñaba maquinas de tortura para la dictadura militar de Uruguay en los años 70.  Lo mismo se puede concluir de expertos en anatomía y psicología que diseñaron métodos de tortura que utilizaban tanto el dolor físico como el emocional.

Podría parecer que este tipo de preguntas tiene una respuesta mas o menos aparente. Cabe resaltar que hay veces en que es mas difícil llegar a un juicio ético en preguntas de este tipo. Tomemos un último ejemplo del diseño de un detector de minas. Una graduada de ingeniería trabaja en un algoritmo  para ser utilizado con un sistema de procesamiento de imagines que anudaría a detectar minas ocultas que representan una amenaza para una comunidad civil, legado de una guerra reciente. Al realizar un progreso significativo en el proyecto, lo presenta a la persona a cargo de la división, quedando tan impresionado con los resultados que expresa su intención de expandir el proyecto (también su sueldo…) y a la vez involucrar a otras divisiones que están trabajando en la nueva generación de minas. A pesar de que esta graduada del RUM comenzó su trabajo con la ilusión de ayudar a una población civil en necesidad, ahora se enfrenta a la posibilidad de que su trabajo sea utilizado con la intención contraria a su proyecto inicial. Debo continuar con mi tarea con la que me he comprometido, o mi compromiso primordial es con las posibles repercusiones sociales que mi proyecto pueda tener en un futuro.

iii. preguntas de filosofía de la tecnología

Es importante notar que las preguntas éticas son de suma importancia, tanto en la ingeniería como en los negocios, en la industria privada y la pública. Uno de los objetivos de este foro es incluir en la discusión preguntas filosóficas que no son de carácter ético, que no son asuntos del bien y el mal, de mejor o peor. En este punto tampoco vamos a discutir si la guerra es un esfuerzo merecedor. Hay preguntas filosóficas que tienen que ver que el tipo de vida que queremos promover, y que modos de vida queremos evitar.

Tal vez sea un poco difícil tratar asuntos relacionados a tecnologías de guerra sin atarlos a valores éticos, pero tratemos de analizar una pregunta relacionada a la distancia. ¿Qué modo de vida se promueve cuando la tecnología militar se enfoca mas y mas en facilitar la “guerra a distancia”? En la última década ha habido una inversión muy grande para poder enviar aviones no tripulados manejados a control remoto con un poder letal comparable a aviones de guerra. Este tipo de tecnología facilita un desligamiento entre soldado y enemigo.

  • ¿Qué implicaciones tiene el que la vida del soldado no esté en peligro?
  • ¿Qué efecto tiene esta separación física en la forma en que se hace la guerra?
  • ¿Qué diferencia hace el que el olor a humo, las caras de las víctimas, la mirada de los sobrevivientes, no lleguen al soldado que ejecuta el ataque?

Muchas de estas preguntas ya son validas al analizar el contexto de un avión de combate. Si tomamos este tipo de preguntas y lo aplicamos a nuestro diario vivir….  ¿Qué efecto tiene el que nosotros tengamos pollos en la marquesina de nuestra casa y el día que queramos comer pollo lo tengamos que sacrificar, preparar y cocinar? ¿Qué diferencia hace que nos antojemos de pollo y vayamos a un restaurante de comida rápida y ordenemos “chicken nuggetts” a $0.99? ¿Cómo esta distancia ha cambiado nuestro modo de vida? ¿Cuánto es el nivel de agradecimiento que podemos sentir al comer McChicken o al comer un asopao con de gallina del país? ¿Qué diferencia hace en nuestros hábitos alimenticios, salud física, conciencia ambiental, interacción con los animales?  (película Wall-E)

Si tomamos en cuenta el tamaño de armas empleadas en conflictos bélicos, notamos que la dirección actual nos lleva a promover armas mas grandes, que tengan mayor alcance y mayor impacto. El ejemplo más significativo es la bomba atómica. Pero también está el asunto del tipo de armas: minas, armas químicas y biológicas, bomba de neutrón, bomba electromagnética…

Neutron Bomb: Interview with inventor Sam Cohen
http://manuelsweb.com/sam_cohen.htm
The Electromagnetic Bomb – a Weapon of Electrical Mass Destruction
http://www.globalsecurity.org/military/library/report/1996/apjemp.htm

La vigilancia vista desde el punto de vista del tipo de sociedad que deseamos ha sido analizada desde los años del BIG BROTHER (novela de George Orwell publicada en 1949 titulada 1984). Lo cierto es que la tecnología tiene un papel crucial que facilita la vigilancia centralizada que critica Orwell.  La automatización también tiene un historial de críticas proveniente de la cultura popular en la película Modern Times de Charles Chaplin.

Es importante que cuando consideremos preguntas filosóficas relacionadas a la ingeniería y la tecnología, nos preguntemos a cerca de lo que está bien y lo que está mal, pero también debemos de preguntarnos qué modo de vida queremos que florezca. Querámoslo o no vamos a contribuir al modo de vida que va a existir en un futuro y nos toca la tarea concienzuda de preguntarnos en que dirección nos dirigimos, hacia que dirección queremos canalizar nuestro rumbo, y en caso de que esas dos no concuerden, que proceso hace falta para lograr el cambio de dirección deseado. Este es el reto que tenemos hoy, y que nos acompañara mientras tengamos la facultad de escoger que tipo de tecnología diseñar, manufacturar, comercializar, vender, comprar y utilizar.

Nota interesante: SEMANA DE LA ÉTICA GUBERNAMENTAL
El jueves, 5 de noviembre se realizará la Parada de Valores con los niños del Centro de Desarrollo Pre Escolar, la cual saldrá a las 9:00 a.m. del Edificio José de Diego hasta el Centro de Estudiantes.  En dicha parada los niños resaltarán los siguientes valores: confianza, respeto, responsabilidad, justicia, solidaridad, civismo, amor, amistad y paz.

b. Uso dual de las tecnologías: escrito por Chris Papadopoulus

Uso dual de las tecnologías

Uso dual de las tecnologías

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c. La cercanía y la lejanía en las tecnologías de guerra desde la perspectiva de la filosofía de la tecnología: escrito por Héctor José Huyke

La cercanía y la lejanía en las tecnologías de guerra desde la perspectiva de la filosofía de la tecnología

La cercanía y la lejanía en las tecnologías de guerra desde la perspectiva de la filosofía de la tecnología

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En lo que concierne a las modalidades de tecnología del diario vivir–el automóvil, el teléfono móvil, la Internet, el blackberry–podemos decir que el criterio de poder operar con facilidad lo más pronto posible en cualquier lugar y momento en lo que estamos en cuerpo presente en cualquier otro lugar predomina sobre cualquier otro criterio (transparencia 1).  Las más recientes tendencias en tecnologías de guerra también forman parte de una única cultura tecnológica en gran medida basada en ese criterio.  Nuestro juicio es que si queremos (transparencia 2) enriquecer la cercanía en que presencialmente se encuentra cada ser humano de carne y hueso debemos poner en pregunta aquel primer criterio (transparencia 1) y plantear un cambio en dirección en la cultura tecnológica actual.  Lo que distingue estos criterios tendrá que aclararse sobre la marcha.  Comparto ejemplos que van con el primero, pero por ahora no comparto ejemplos que van con el segundo (transparencias 2 y 3).

Repasemos brevemente las tendencias en tecnologías de guerra en los llamados países ‘desarrollados’.  En términos generales, el juicio que prevalece entre quienes toman decisiones es que han de predominar tecnologías de destrucción que puedan ser controladas a gran distancia como modo de prevención de toda agresión y como modo de preparación para operaciones y ocupaciones en pequeña y en gran escala.  Los armamentos han de incluir todo tipo de plataformas robóticas armadas (Arkin 31), como también unmanned aerial vehicles (UAVs), como el Predator MQ-1 y el Reaper MQ-9. (Asaro 24; Sharkey)  (transparencia 1)  El testimonio de una autoridad naval, por ejemplo, es que

“los sistemas armados autónomos (por ‘autónomos’ quiérese decir no humanos programados para escoger entre opciones en medio de una operación militar) . . . claramente representan una mejoría en lo que respecta a la ética del campo de batalla de hoy, pues lo que estamos tratando de hacer es preservar la vida humana  — no acabarla”. (Canning 14)[1]

Lo que está generalmente en discusión en estos círculos de poder es donde ubicamos los juicios de valor, the judgment calls, y cómo procedemos a ir disminuyendo el número de intervenciones humanas de modo que el enemigo no pueda obstaculizar las misiones destruyendo los sistemas de comunicaciones, que es lo que resulta ser más vulnerable.  Mientras más autónomo el armamento, mientras menos dependa de comunicaciones, menos vulnerable. (Canning 15)

Así se flexibiliza el asunto de evitar y de hacer la guerra; es decir, se puede hacer la guerra en cualquier momento, lo que es un modo de prevención, y se puede hacer la guerra sin declararla, lo que tiende a denominarse operación, y puede tomar un número de horas o días como también extenderse indefinidamente.  En los Estados Unidos, los recursos económicos destinados a desplegar y mejorar estos sistemas han aumentado exponencialmente (Sharkey), a la vez que se han reducido partidas militares tradicionales y hasta se han eliminado proyectos como el F-22, lo que se suponía que fuera el estándar para la próxima década en aeronaves de guerra piloteadas. (Kaplan)  Desde el punto de vista de quienes ostentan el poder militar, las tecnologías que cumplen con el criterio en discusión, hacen menos necesario el despliegue masivo de tropas en tierras lejanas, implican menos bajas entre esas tropas, hacen menos necesario el servicio militar obligatorio, y están encaminadas a reducir las bajas entre los civiles que viven en esas tierras lejanas. (Arkin 31)  Todo esto sobre todo implica menos peligro de oposición efectiva en casa, lo que hace el riesgo de guerra mayor.

En lo que concierne a gran parte de las operaciones militares y guerras recientes,  llama la atención la forma en que ambos lados se esconden el uno del otro.  Las milicias llamadas ‘terroristas’ de un bando no están justificadas según el otro bando, pero sí las milicias que se esconden a gran distancia a la luz del primer criterio.  El intraducible humor negro en la siguiente cita de la revista norteamericana Newsweek delata el punto de vista que prevalece en ese otro bando: “An Air Force pilot at Creech–una de un número de bases en los estados de Nevada y California–can wake up at his suburban house in the morning, drive his kids to school, go to work, kill a terrorist with a Predator, pick up his kids from soccer practice, and fall asleep in front of the tube . . . all in a day’s work”.1

Lo que acabamos de compartir se hace realidad sólo en el contexto de una profunda diferencia en la capacidad tecnológica de los contrincantes y, sin embargo, también tienen mucho en común estos contrincantes.  Los ‘desarrollos’ tecnológicos han venido a darnos un mundo en el que la violencia a distancia–en gran medida sin dar la cara–es concebida como la solución.  La evidencia indica que si algunos países se embarcan en las sucesiones tecnológicas que caracterizan las tendencias en tecnologías de guerra, los riesgos y peligros para los otros son bastante grandes.  Y si todos los países se embarcaran en las sucesiones tecnológicas que caracterizan las tendencias en tecnologías de guerra, los riesgos y peligros para todos serían mayores que si ninguno lo hiciera. (Sparrow 26)

Hay quién dice que el movimiento anti-guerra de Vietnam triunfó en los Estados Unidos gracias a las imágenes que aparecían a diario en los noticiarios de televisión, lo que para alguien pudiera ser algo muy positivo desde el punto de vista del primer criterio.  Pero ya no es así.  El gobierno ejerce control sobre lo que ha de aparecer y sobre lo que no ha de aparecer en los medios, y estos a su vez están controlados por un número reducido de corporaciones.  En su reflexión acerca de la primera guerra del Golfo Pérsico, el psicólogo John Broughton, considera que las armas en esta ocasión dificultaron “cualquier acto coherente de identificación aparte del patriotismo ciego”. (178)  Las imágenes en este caso cortaban toda posible empatía hacia las víctimas, y todavía parece ser así.  Los blancos se hacen invisibles tanto para el soldado que aprieta botones a gran distancia de la guerra como para el que se informa de la guerra a través de una pantalla.

Algunos estudios reconocen que en la guerra la cercanía con el enemigo puede lograr despertar el deseo de venganza, la cólera, y hasta el deseo de victoria a cualquier costo. (Arkin, 30)  Se reconoce también que esa cercanía puede despertar la duda con respecto a si ese presunto enemigo es verdaderamente un enemigo.  Lo que tenemos ante nosotros son formidables sistemas de armamentos operados a distancia en parte para evitar los costes a las fuerzas armadas que presentan el estrés y otros desórdenes post-traumáticos que padecen un creciente número de veteranos. (Asaro 24)  Pero ya es generalmente reconocido que los sistemas de armamentos operados a distancia por su parte también crean lo que se ha denominado amortiguadores morales que ponen distancia psicológica entre los usuarios y sus acciones. (Asaro 22)  Desde el punto de vista de quién tiene el poder de hacer la guerra, ¿qué puede ser más conveniente que evitar aquellos deseos, evitar también aquellos cuestionamientos y hasta aquellos desórdenes mentales si a la vez se puede desensibilizar a quién le toque cumplir las órdenes de hacer la guerra?

Nos debemos percatar sobre todo cómo estas tecnologías pueden socavar esa decisión que está en manos de cada ciudadano a la hora de colaborar, no colaborar, o activarse a favor o en contra de una guerra.  Son recursos al servicio de debilitar la fuerza de voluntad.  Lo más anti-democrático de todo, a nuestro juicio, es que la tendencia va a ser cambiar de canal si es que aún vemos televisión, o ponernos a hacer otra cosa en la misma red social en la que de vez en cuando nos topamos con imágenes que apuntan al hecho actual de la guerra.  La tendencia general lleva a pensadores como Baudrillard a concluir que “no se trata de estar a favor o en contra de la guerra”, sino que “se trata de estar a favor o en contra de la realidad de la guerra”, y coincidimos. (100-101)

Quizás siempre debemos estar en contra de la guerra.  Pero digamos, para propósitos de discusión, que la no violencia exige demasiado de algunos de nosotros al enfrentar ciertas clases de agresividad.  Podríamos concluir que para evitar la guerra, al menos tenemos que estar a favor de la realidad de la guerra.  Los combatientes deben ser valientes, como los antiguos insistían, lo que no puede ser ajeno a encontrarse cara a cara con el enemigo, y los combatientes no tienen porqué involucrar masivamente a los niños, a los ancianos, a los que no tienen nada que ver y a otros civiles con impedimentos, como se hace necesario según la lógica del primer criterio aplicado a la tecnología.

Pensemos ahora en el siguiente escenario:

Anochece.  Estoy llegando en automóvil a una actividad en el Recinto.  Estoy buscando estacionamiento.  Mi padre me llama por el móvil.  Hace una semana tuvo un pequeño infarto cerebral.  Ya está mejor y está en su casa.  Tengo bluetooth instalado en el auto, lo que me permite hablar libremente, o hacer y contestar llamadas sin la complicación de tener que pegarme al auricular, en lo que sigo buscando estacionamiento.  Esa tarde había tratado de hablar con mi padre, pero la señal era débil en la parte de la casa donde él estaba.  No es fácil para él moverse de un lado para otro de su casa.  Está en silla de ruedas.  Habíamos quedado en hablar más tarde.  Le contesto la llamada a mi padre, pero en eso llega un mensaje de texto de mi hijo con el que tengo otro compromiso, aunque menos apremiante.  Pienso pero no logro contestarle que le estaré texteando más tarde, quizás cuando esté en la actividad a la que aún quiero llegar a tiempo.  Miro el reloj y tengo que avanzar si quiero llegar a la actividad.  Encuentro estacionamiento y sigo hablando con mi padre ahora caminando y pegado al auricular.  Mientras tanto, es la segunda vez que por el lado pasa alguien que quisiera saludar.  La primera persona que había pasado cerca y hubiera querido saludar es colega de mi propio departamento.  Su oficina está a tres pasos de la mía pero nunca nos detenemos a hablar.  La otra persona fue estudiante mía hace varios años.  Se percató que estaba ocupado y siguió de largo.  Pero la verdad es que primero debo hablar con mi padre y quiero llegar a la actividad.

Congelemos el escenario.

¿Qué podemos afirmar con cierta certeza?  Nadie puede estar en contra de la tecnología.  Casi todo se lo debemos a la tecnología: que mi padre esté mejor luego del infarto y que pueda hablar con él desde muy lejos.  Lo que debemos notar es que el escenario incluye, entre las modalidades de tecnología que presenta, algunas tecnologías diseñadas a la luz del primer criterio, que es la tendencia que hemos señalado en esas grandes inversiones militares y tiende a justificarse con los argumentos que hemos refutado.  Nuestro punto es que esas tecnologías del contexto civil pudieran estar debilitando gran parte del compromiso celebratorio, social y político con las comunidades más locales, presenciales y cercanas tal y como aquellas tecnologías de guerra tienden a socavar la voluntad de tomar posición y el compromiso a favor o en contra de una guerra.

Nuestra tesis es que estas modalidades de tecnología del contexto civil tienden a poner más obstáculos a las comunicaciones entre los seres humanos que lo que tienden a facilitar esas comunicaciones.  Facilitan unas comunicaciones a distancia, mientras entorpecen otras, sobre todo las que tienen que ver con la cercanía en la que se encuentra cada ser humano en un momento dado.  En lo que logras hacer unas cosas dejas de hacer otras, y sobre todo pierdes de vista la pregunta de qué tipo de tecnología enriquecería la cercanía presencial en la que te encuentras cuando estás en el Recinto o cuando estás en casa de tus padres (transparencia 2).  Al contrario, la tendencia es a querer superar los obstáculos que puedan quedar para operar con más y más facilidad y mejor resolución lo más pronto posible en cualquier lugar y momento en lo que estamos en cuerpo presente en cualquier otro lugar (transparencia 1).

Poco nos hemos detenido a pensar las tecnologías del diario vivir que queremos que no sea pensar en un segundo tipo de uso, en una segunda instrumentalización para tecnologías de acción a distancia en el contexto del primer criterio.  Nos entregamos al primer criterio creyendo que podemos hacer más cosas, lo que no es cierto, porque como hemos dicho, más bien hacemos otras, otras que tienden a dividir nuestra atención como si estuviéramos en un campo de batalla donde todo tiene que estar bajo nuestro control ahora.  Nuestro juicio es que las tendencias en tecnologías de evitar y de hacer la guerra forman parte de una cultura tecnológica reinante que por razones políticas, políticas en sentido amplio, debemos poner en pregunta y superar. (transparencia 3)

BIBILOGRAFÍA

Armacost, Michael H., “The Thor-Jupiter Controversy” en MacKenzie, Donald, and Judy Wajcman (comps.), The Social Shaping of Technology, second edition, Philadelphia: Open University Press, 1999, pp. 395-405.

Barry, John y Evan Thomas, “Up in the Sky, An Unblinking Eye”, Newsweek, 9 de junio de 2008, p. 29

Baudrillard, Jean, La ilusión del fin o la huelga de los acontecimientos, traducción del francés de Thomas Kauf, Barcelona: Anagrama, 1997.

Broughton, John, A vista de bomba: armas inteligentes y televisión militar en Aronowitz, Stanley, Barbara Martinsons y Michael Menser (comps.), Tecnociencia y cibercultura: La interrelación entre cultura, tecnología y ciencia, traducción del inglés de Patrick Ducher, Barcelona: Paidós, 1998, pp. 163-191.

Hughes, Thomas P., Human-Built World: How to Think About Technology and Culture, Chicago: The University of Chicago Press, 2004.

Huyke, Héctor, “Toward an Ethics of Technologies as Prostheses” en Waks, Leonard J. (comp.), Número especial de International Journal of Technology and Design Education, “Philosophy of Design, Design Education, and Educational Design”, vol. 11, núm. 1, 2001, pp. 53-65.

——-, “Technologies and the Devaluation of What is Near”, Techne, vol. 6, núm. 3, 2003, pp. 57-70.

Kaplan, Fred, “Attack of the Drones” Newsweek, 28 de septiembre de 2009, p. 57-60.

Mitcham, Carl [5] “Science, Technology and the Military” en Cutcliffe, Stephen H., Steven L. Goldman, Manuel Medina y José Sanmartín (comps.), New Worlds, New Technologies, New Issues, Bethlehem, Pennsylvania: Lehigh University Press, 1992,  pp. 186-204.

Mumford, Lewis, Technics and Human Development, The Myth of the Machine, Primer volumen, San Diego: Harcourt Brace Jovanovich, 1967.

——-, The Pentagon of Power, The Myth of the Machine, Segundo volumen, San Diego: Harcourt Brace Jovanovich, 1970.


[1] Traducción del autor.

1John Barry y Evan Thomas, “Up in the Sky, An Unblinking Eye”, Newsweek, 9 de junio de 2008, p. 29.

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