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	<title>socionatura</title>
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	<description>La Producción de la Naturaleza</description>
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		<title>Sobre la contaminación de las Playas</title>
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		<pubDate>Thu, 08 Dec 2011 13:07:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>joseanazagasty</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Pensamiento ecológico]]></category>
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		<description><![CDATA[Enlace a un artículo sobre la contaminación de las playas para el que me entrevistaron:
http://dialogodigital.com/index.php/%C2%BFPor-que-contaminamos-nuestras-playas.html
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Enlace a un artículo sobre la contaminación de las playas para el que me entrevistaron:</p>
<p><a class="aligncenter" title="¿Por qué contaminamos nuestras playas?" href="http://dialogodigital.com/index.php/%C2%BFPor-que-contaminamos-nuestras-playas.html" target="_blank">http://dialogodigital.com/index.php/%C2%BFPor-que-contaminamos-nuestras-playas.html</a></p>
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		<title>Economía, Exuberancia y Gobierno</title>
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		<pubDate>Fri, 30 Sep 2011 14:18:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>joseanazagasty</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia ambiental]]></category>
		<category><![CDATA[ambiente]]></category>
		<category><![CDATA[ecología]]></category>
		<category><![CDATA[produccion de naturaleza]]></category>

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		<description><![CDATA[El siguiente es un enlace a una columna mía recientmente publicada en 80 grados: 
http://www.80grados.net/2011/09/economia-exuberancia-y-gobierno/.
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			<content:encoded><![CDATA[<p>El siguiente es un enlace a una columna mía recientmente publicada en 80 grados: </p>
<p>http://www.80grados.net/2011/09/economia-exuberancia-y-gobierno/.</p>
<!-- Created with WP-Autoblog (http://elliottback.com) -->]]></content:encoded>
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		<title>Apostilla sobre La Transformación del Paisaje Puertorriqueño y la Disciplina del Cuerpo Civil de Conservación, 1933-1942.</title>
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		<pubDate>Thu, 29 Sep 2011 04:11:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>joseanazagasty</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>
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		<description><![CDATA[Este libro representa una primera mirada al proceso de transformación del paisaje puertorriqueño y a la disciplina instituida por el Programa de las CCC.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Quienes mejor resumen <em>La Transformación del Paisaje Puertorriqueño y la Disciplina del Cuerpo Civil de Conservación, 1933-1942 </em>son los doctores  Manuel Valdés Pizzini, Michael González Cruz y José E. Martínez Reyes, sus autores:</p>
<p><span id="more-95"></span></p>
<p>Este libro representa una primera mirada al proceso de transformación del paisaje puertorriqueño y a la disciplina instituida por el Programa de las CCC, desde la perspectiva antropológica y sociológica. Sus páginas presentan una narrativa de análisis social sobre el Programa, su impacto en la conservación de los bosques, su aportación al país y a la vida de los jóvenes participantes.</p>
<p>El estudio que informa este libro comenzó en 1994 en el Centro de Investigación Social Aplicada (CISA) del Departamento de Ciencias Sociales del Recinto Universitario de Mayagüez. En aquel entonces yo era estudiante del programa de ciencias sociales del RUM y también asistente de investigación en CISA. Comentar el libro reaviva mis memorias, los recuerdos memorables de un trozo de mi historia de vida, de mi pasado estudiantil.  Fue entonces, en los 90, que escuché por primera vez del estudio que acerca del Cuerpo Civil de Conservación realizaban el Dr. Manuel Valdés Pizzini y sus asistentes de investigación, entre ellos, los ahora Doctores Michael González Cruz y José E. Martínez Reyes.  Siempre me pareció, dado mi interés en las relaciones humanas con la naturaleza, un estudio  interesantísimo.  Les confieso, principalmente ahora que he visto uno de los productos del estudio, que me hubiera gustado mucho participar activamente de esa investigación. Yo no era asistente de investigación de Valdés  sino del apreciado Dr.  Jaime Gutiérrez; trabajaba en otro proyecto interesantísimo sobre los medios y los desastres naturales.  No obstante, recuerdo haber ayudado al estudio del Programa de la 3C tomando las notas iniciales de la historia de vida de uno los entrevistados por los investigadores. Y más recientemente, uno o dos años atrás, tuve la oportunidad de leer y revisar uno de los manuscritos iniciales del libro que hoy les comento.</p>
<p>Comentar este libro, <em>La Transformación del Paisaje Puertorriqueño y la Disciplina del Cuerpo Civil de Conservación, 1933-1942</em>, es entonces para mí muy especial no solo porque refresca mis memorias estudiantiles, muchas de estas muy buenas,  sino porque además fue escrito por tres personas que también son muy especiales para mí, tres colegas y amigos. Se trata, como ya conocen, de Manuel Valdés Pizzini, Michael González Cruz  y José E. Martínez Reyes.  El primero fue mi profesor en algunos cursos de sociología, uno de los cuales fue Cambio Social y Cultural, en que aprendí muchísimas cosas y que hoy es uno de los cursos que habitualmente enseño. Siempre le he admirado y apreciado muchísimo, no solo como su estudiante sino además como su colega y amigo. Demás esta decirles que su obra intelectual es indisputablemente admirable y magnifica. Y Michael y José son dos viejos amigos, con los que estudié aquí en el RUM, aunque a Michael lo conocía desde mucho antes. Fuimos juntos al kindergarten y a la elemental allá en la Segunda Unidad de Borinquén en Aguadilla.</p>
<p><em>La Transformación del Paisaje Puertorriqueño y la Disciplina del Cuerpo Civil de Conservación, 1933-1942</em> y su autores son entonces parte de mi historia de vida. Y hablando de historias de vida, el libro es precisamente, y a pesar de ser el producto de una triangulación de métodos de investigación, acerca de las historias de vida de aquellos que trabajaron en el Cuerpo Civil de Conservación. El libro trata, como diría Michel de Certau, el pasado de una “gente sin historia.”  El libro da voz a la memoria de esa tropa, la de los reclutas y/o trabajadores del Cuerpo Civil de Conservación. Dándoles voz el libro apiña y forma una narrativa polifónica de prácticas anónimas y frágiles, atadas en este caso a la trasformación del paisaje, para relatar la historia de las distintas formas en que aquellos trabajadores efectuaron esa alteridad.  Trae a la reserva común de nuestra memoria cultural no solo la historia animada del Cuerpo Civil de Conservación y su conexión a la trasformación de nuestros paisajes sino también la historia de la metamorfosis de los propios trabajadores, y la de otros actores sociales envueltos en esa  historia. Las historias de vida de estos trabajadores son las historias de su obra a “pico y pala,” confirmando lo que también expresó de Certau, que las historias de vida son las  historias del trabajo duro.</p>
<p>Recoger esas historias de vida, como les diría cualquier antropólogo o sociólogo,  es también una faena fatigosa. Estoy seguro de que así lo confirmarían Manuel, Michael y José.  Y no me refiero solo al trabajo difícil de conseguir los contactos, realizar las entrevistas, transcribirlas, codificarlas, etc., sino también al trabajo arduo y difícil de construir una narrativa coherente de las 3C y su transformación del paisaje basados en  memorias, esos anales siempre fragmentarios del pasado, esos relatos invariablemente seccionados y repletos de hoyos, incongruencias y olvidos. Es por ello, por su difícil reconstrucción de un pasado circunscrito a más o menos una década, que <em>La Transformación del Paisaje Puertorriqueño y la Disciplina del Cuerpo Civil de Conservación, 1933-1942</em> es extraordinario.</p>
<p>Aparte de dar voz a unos reclutas hasta hace poco sin historia el libro es producto de una intersección, del encuentro creativo y original de diversas disciplinas. Aunque es logrado principalmente desde la antropología y la sociología, otras disciplinas están envueltas en la realización de este libro, entre ellas la ecología política, los estudios americanos,  la dasonomía, la historia, y la geografía. Su trans disciplinariedad, bien lograda, y anómala en las ciencias sociales puertorriqueñas, es un paso adelante en el desarrollo del conocimiento nativo, el que requiere de más esfuerzos trans disciplinarios come este.</p>
<p>El libro es también una valiosa aportación a la historia ambiental y/o, como notara Ángel G. Quintero Rivera, al estudio histórico de la relación entre ecología y política.   Hace unas semanas argumentaba en un artículo para <em>80 Grados</em> que con algunas excepciones la historia ambiental apenas había sido tema de investigación  en la academia puertorriqueña. Para estos la naturaleza no es aún un problema histórico de importancia. <em>La Transformación del Paisaje Puertorriqueño y la Disciplina del Cuerpo Civil de Conservación, 1933-1942</em> es una de esas excepciones en las que pensaba cuando escribí la columna.</p>
<p>Para sus autores la naturaleza está formada por “espacios que aparentan ser naturales, pero que son lugares con una historia de uso, de trasformación y configuración por la acción humana  a la que les damos un sinnúmero de interpretaciones.” Son precisamente esas trasformaciones  e interpretaciones el objeto de la historia ambiental. Esta se ocupa, por un lado, de examinar cómo ha cambiado el ambiente y el origen de esas transformaciones, muchas de ellas productos de la acción humana. Se ocupa asimismo de discernir las ideas acerca de la naturaleza, los numerosos discursos, ideologías y representaciones movilizados por distintos actores sociales para significar y justificar su relación con la naturaleza. Y eso es precisamente lo que hace el texto que hoy les comento. Examina, por un lado, unos espacios, como el Yunque por ejemplo, que aunque aparentan ser prístinos son en efecto una socio-naturaleza, un artefacto socio-cultural con una compleja historia de usos, cambios y reconfiguraciones  a las que se la dan diversas interpretaciones. Los autores combinan muy bien el estudio de los cambios físico-materiales, particularmente  la producción socio-espacial del paisaje, y las diversas representaciones de esos paisajes por parte de diversos actores sociales, entre ellos los usuarios de esos espacios, las instituciones que los manejan y aquellos trabajadores que son su trabajo construyeron y ordenaron esos espacios.</p>
<p>La ordenación de esos paisajes por el Cuerpo Civil de Conservación es moderna. De hecho, el libro es también una contribución notable a la discusión de la modernidad en Puerto Rico, principalmente a la discusión del papel de nuestra relación con la naturaleza en esa era. Pero, cualquier discusión de la modernidad es una discusión del capitalismo y del colonialismo, todos fenómenos conectados de formas muy complejas. Cito nuevamente a Ángel G. Quintero, quien sobre el libro, dice: “Abre campo, en términos de la manera de acercarse teóricamente al estudio de la política pública con los recursos naturales, y enmarca, para Puerto Rico, dichas políticas específicas en procesos más amplios de la política colonial.” Pero una vez entramos en el campo de la política colonial no podemos sino entrar también al campo del capitalismo, pues no se trata de fenómenos independientes sino de fenómenos interrelacionados de formas profundas. La acumulación colonial no es una precondición del desarrollo capitalista sino un elemento indispensable de su dinámica interna. También lo es de las dinámicas de la modernidad.</p>
<p>Según Fernando Coronil un enfoque que privilegia la relación constitutiva entre el capitalismo y el colonialismo nos permite reconocer los papeles fundamentales que el trabajo y la naturaleza colonial han jugado en la formación del mundo moderno.  Y eso, en el caso particular de Puerto Rico, es lo que facilita el libro de Valdés Pizzini, González Cruz y Martínez Reyes, registrar los papeles esenciales que el trabajo de los reclutas del Cuerpo Civil de Conservación y el paisaje han jugado en la marcha de la modernidad en Puerto Rico.</p>
<p>Los autores nos recuerdan, citando a Macnaghten  y Urry, que esa marcha envuelve el uso de prácticas racionales y tecnologías avanzadas para el manejo de la naturaleza y el mejoramiento de su rendimiento. Por eso el progreso humano, afirman Macnaghten  y Urry, debe ser medido y evaluado en términos de la dominación de la naturaleza. No sé qué tan aferrados a este acercamiento eco-modernista están los autores pero aprovecho para distanciarme de esa posición. Es cierto que encontramos entre las pretensiones modernas, muchas de ellas perversas, la dominación de la naturaleza. Pero, concuerdo con Bruno Latour en que si el progreso humano debe ser medido y evaluado en términos de la dominación de la naturaleza entonces nunca hemos sido modernos. La modernidad no trajo consigo la dominación de la naturaleza. La Modernidad trajo consigo tecnologías y conocimiento que nos han permitido alterar, explotar y disciplinar la naturaleza como nunca antes, hasta el punto de convertirla en toda una categoría social, un artefacto socio-cultural, una segunda naturaleza. Pero no la controlamos, no la dominamos. Y me temo que nunca lo haremos. Esta posee una gran autonomía y es un “actante” muchas veces indisciplinado; nos patea el trasero con mucha frecuencia, tanto que Slavoj Žižek la define como una “serie de catástrofes.”</p>
<p>Cierto, la modernidad, como proyecto ecológico,  envuelve esfuerzos para dominar la naturaleza. Y eso incluye a los humanos. Todo proyecto ecológico, como han argumentado los teóricos críticos de Frankfurt y también la Geografía Crítica, es simultáneamente un proyecto social.  La explotación y disciplina de los recursos naturales, de los bosques, por ejemplo,  es inseparable de la explotación social. La obra de Valdés Pizzini, González Cruz y Martínez Reyes lo confirman. Es una mirada valiosa a la compleja relación entre disciplinar a la naturaleza, el paisaje puertorriqueño en su caso,  y disciplinar el cuerpo y lo social, a Puerto Rico y su gente. Como ellos mismos explican la misión del Programa de las 3C era “auxiliar el cuerpo de los hombres y el de la naturaleza, arropándolos con el alivio de la ayuda federal. En otras palabras, el cultivo de los bosques era el cultivo de ‘los otros.’ Al cultivarlos y disciplinarlos se cumplía con la misión de la Modernidad y del progreso, produciéndose un nuevo paisaje, para evocar a Azorín, una nueva imagen de nosotros, de nuestro espíritu.”  Note que en términos de su etimología la palabra colonialismo proviene de la palabra latina <em>colonus</em>, que quiere decir cultivador. La colonización del paisaje puertorriqueño, su colonización y/o cultivo, es inseparable, como lo demuestra el caso de las 3C, de la colonización y cultivo de los puertorriqueños. En ese sentido <em>La Transformación del Paisaje Puertorriqueño y la Disciplina del Cuerpo Civil de Conservación, 1933-1942</em> contribuye también a nuestro entendimiento de la cuestión colonial puertorriqueña, específicamente a reconocer los papeles fundamentales que el trabajo y la naturaleza han jugado en la formación de la colonia bajo el dominio estadounidense.</p>
<p>Como practicante de los estudios americanos una de los aspectos que más me interesaron del libro fue su aportación, palpablemente valiosa,  al estudio histórico del Nuevo Trato y su huella en la Isla, una huella grabada en el paisaje y en los cuerpos trabajadores.  El texto es una contribución importante al estudio histórico de esa época, particularmente por su enfoque en la “pobreza de la tierra” y de la “penuria de la naturaleza,” asuntos de gran interés para la administración del Presidente Franklin Delano Roosevelt. Su análisis y documentación de la reconstrucción de paisaje bajo el programa de las 3C es excepcional y reveladora, una contribución significativa. Pero quiero redirigir la mirada de la transformación del paisaje a la transformación de los obreros en el contexto de una alegada benevolencia capitalista.</p>
<p>Valdés Pizzini, González Cruz y Martínez Reyes observaron que por donde quiera que miremos encontraremos apologías  de las 3C, celebraciones y remembranzas del Programa. Pero, en el caso de los reclutas entrevistados los autores demuestran que su discurso estaba estructurado alrededor de dos dimensiones  encontradas. Por un lado, los trabajadores veían el programa como un  espacio de explotación. En efecto, el trabajo en el programa, a “pico y pala,” era explotador, producto de una disciplina totalitaria y déspota, digno de las instituciones totales. Sin embargo, y por el otro lado, los trabajadores consideraban el programa  un espacio alternativo con ventajas laborales, en especial cuando comparaban su experiencia con la de los trabajadores de la caña. Efectivamente, el programa representaba, como demuestran los autores, condiciones favorables para los trabajadores. De ahí que se le puede considerar al programa la prueba de un capitalismo compasivo y sensitivo.</p>
<p>Mi intervención es hoy una apostilla,  una acotación que comenta, interpreta o completa un texto. Quiero terminar ofreciendo algunas reflexiones en torno a esta idea de un “capitalismo compasivo” y rematar una línea de pensamiento presente en el libro de Valdés Pizzini, González Cruz y Martínez Reyes. La compasión es un sentimiento de conmiseración y lástima que se tiene hacia quienes sufren penalidades o desgracias.  ¿Es el capitalismo compasivo? Dejaré a un lado la discusión sobre si el capitalismo, en términos esenciales, es o no capaz de conmiseración y lástima. Asumiré más bien que el altruismo del capitalismo posterior a la crisis económica de los 30 fue un fenómeno contingente, circunstancial.  Niego con esto la posibilidad de elevar la alegada misericordia capitalista de los 30 a una cualidad cardinal y extra-histórica del capitalismo. Si continuamos con la personificación del capitalismo diría más bien que se trata de una hipocresía disfrazada de compasión, de una simulación de sentimientos contrarios a los que verdaderamente sentía.  Señalo esto porque como plantean los autores, El Nuevo Trato fue una respuesta estratégica para maximizar la producción, estabilizar el capitalismo y aliviar la crisis política producto de la crisis económica. Para el historiador Howard Zinn las reformas de Roosevelt tenían que resolver dos cosas. Primero, tenían que reorganizar el capitalismo de tal forma que transcendiera la crisis y estabilizar el sistema. Segundo, tenían que tranquilizar a los trabajadores, quienes en muchas ocasiones, y a veces de forma espontánea, se rebelaban y se organizaban contra el sistema en ciudades alrededor de los Estados Unidos.</p>
<p>Las concesiones otorgadas a los trabajadores, ese “nuevo trato” que recibieron, no fue producto de una administración misericordiosa y altruista sino más bien producto de los esfuerzos estatales para salvaguardar el sistema capitalista. La conmiseración y lástima iban primeramente dirigidas al capital, luego a los trabajadores. Además, los trabajadores no eran agentes pasivos, particularmente en esa época. Existía en los Estados Unidos un poderoso movimiento de auto-ayuda y acción directa. Contrario a la imagen popular de la época los trabajadores no esperaban sentados y desesperados por la ayuda del gobierno.  Además, las concesiones y ayuda gubernamental fueron en muchos casos logradas por los trabajadores mismos, quienes se organizaron en lo que algunos han llamado el Frente Popular. Y como demuestra Michael Denning el Frente Popular no fue meramente un “fellow traveler” del Nuevo Trato. La alianza de este movimiento social con la administración de Roosevelt  representaba más bien un esfuerzo de los trabajadores, muy bien organizados, para radicalizar los esfuerzos del Nuevo Trato  e instituir en Estados Unidos una democracia social.  En el contexto de esta lucha y de los esfuerzos del movimiento laboral estadounidense es difícil imaginarse un capitalismo compasivo. Su citada benevolencia fue, en todo caso, producto de las circunstancias y de la presión ejercida por los trabajadores.</p>
<p>En Puerto Rico no existió un frente popular tan poderoso y organizado como el estadounidense y carecemos de esfuerzos intelectuales para discernir mejor el impacto del Frente Popular estadounidense, si alguno, en  el movimiento de los trabajadores puertorriqueños. El Congress of Industrial Organizations (CIO) que surgió del rompimiento de varias organizaciones con la American Federation of Labor (AFL), desempeñó un papel importante en el Frente Popular. La falta de un frente popular en la Isla pudo deberse al hecho de que allí predominó la AFL, la cual no interfirió con los intereses de las corporaciones estadounidenses en la Isla y no apoyó la lucha obrera nacional. Pero, esta es una de esas veredas de la historia puertorriqueña que aún nos queda por explorar sobre las década de los treinta y los cuarenta.</p>
<p>Sobre esas veredas inexploradas también nos hablan los autores de <em>La Transformación del Paisaje Puertorriqueño y la Disciplina del Cuerpo Civil de Conservación, 1933-1942</em>, para quienes aún quedan mucho por investigar acerca del Programa de las CCC:</p>
<p>En el trayecto recorrido con el Programa de las CCC, hemos recolectado fragmentos, retales de un proceso complejo y rico. Hemos rasgado la superficie con esta mirada. Todavía hace falta una arqueología de campo, en el sentido más amplio del concepto “arqueología”, para profundizar sobre el Programa y sobre los procesos de conservación y de construcción de los recursos naturales y de la naturaleza  en Puerto Rico. A ese colofón nos ha conducido esta vereda.</p>
<p>Curiosamente, y aludiendo nuevamente a de Certau, el futuro y el presente dependen de la arqueología de gestos, objetos, palabras, imágenes, formas y símbolos, un repertorio  con muchas pasajes desde los cuales un paisaje de comunicación es formado y son ideadas propuestas innovadoras. Posiblemente la arqueología de  Valdés Pizzini, González Cruz y Martínez Reyes, incluyendo esa desde la cual se produjo  <em>La Transformación del Paisaje Puertorriqueño y la Disciplina del Cuerpo Civil de Conservación, 1933-1942 </em>nos auxilien en la comprensión de nuestro presente y la construcción de nuestro futuro.  El libro es para los autores una “primera mirada” conectada  a trayectoria recorrida con el Programa de las CCC. Espero que en el futuro los autores nos beneficien con el producto de otras miradas arqueológicas a ese programa,  tan buenas o mejor que la inaugural.</p>
<p>*Comentario del libro ofrecido el 28 de septiembre de 2011 en una actividad para presentar el  mismo auspiciada por la Asociación de Estudiantes de Historia en el Recinto Universitario de Mayagüez.</p>
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		<title>Marx y los Clásicos de la Filosofía Griega</title>
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		<pubDate>Thu, 08 Sep 2011 20:59:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>joseanazagasty</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pensamiento ecológico]]></category>
		<category><![CDATA[ecomarxismo]]></category>

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		<description><![CDATA[Quisiera retomar este asunto y reafirmar no solo que Marx era estudiante de los clásicos griegos sino que es en su lectura de ellos, especialmente en su lectura de Epicúreo, que encontramos los orígenes del materialismo práctico que le caracteriza.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El otro día el Profesor Mario R. Cancel le planteó a nuestros estudiantes del curso <em><a href="https://sites.google.com/a/upr.edu/prof-mario-r-cancel-rum-historia/soci-3295-historia-del-pensamiento-social">Historia del Pensamiento Social</a></em> que muchas veces olvidamos, y esto incluye a los propios Marxianos, que Karl Marx era un estudiante consagrado de los clásicos griegos. Quisiera retomar este asunto y reafirmar no solo que Marx era estudiante de los clásicos griegos sino que es en su lectura de ellos, especialmente en su lectura de Epicúreo, que encontramos los orígenes del materialismo práctico que le caracteriza.</p>
<p><span id="more-94"></span></p>
<p>No todos los marxianos han olvidado el influjo de la filosofía griega en el pensamiento marxiano.  Curiosamente, el interés por esa influencia fue retomado con el nacimiento del eco-marxismo a finales del siglo pasado y comienzos del corriente.  Por ejemplo, John Bellamy Foster en <a href="http://books.google.com/books/about/Marx_s_ecology.html?id=ee_tAAAAMAAJ">Marx’s Ecology</a> examina el interés de Marx por los materialismos de Demócrito y Epicúreo.  De hecho, la tesis doctoral de Marx, titulada <em><a href="http://www.scribd.com/doc/48434986/Karl-Marx-Tesis-Doctoral-Diferencia-de-la-filosofia-de-la-naturaleza-en-Democrito-y-Epicuro-1841">Diferencia entre la Filosofía de la Naturaleza en Demócrito y Epicúreo</a></em> (1841), trata precisamente las diferencias epistemológicas entre ambos filósofos.  Fue precisamente Marx el primero en observar y demostrar las diferencias epistémicas entre ellos.  Mientras que el materialismo de Demócrito era determinista, esencialista y mecánico el de Epicúreo era todo lo contrario: indeterminista, contingente, y evidentemente no mecánico.   También rechazaba la “causas finales” defendidas por Aristóteles y toda teleología.  Desde la perspectiva de Demócrito las circunstancias naturales y materiales—la necesidad—determinan lo humano. Sin embargo, Epicúreo introdujo una perspectiva evolucionaria que afirma que los humanos paulatinamente han ido transcendiendo esas circunstancias, dándole espacio a la indeterminación, a la contingencia y a la posibilidad de la libertad. De hecho, fue el enfrentar esas circunstancias lo que según Epicúreo dio paso a la cooperación y consecuentemente a la sociedad.  Encontramos en Epicúreo el precursor  del materialismo práctico que Marx desarrollaría eventualmente.  Dicho materialismo reconoce el rol constitutivo de la capacidad transformativa de los humanos en la reproducción y transformación de formas sociales y de la naturaleza misma.</p>
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		<title>La Naturaleza como Problema Histórico: La Materia Relegada</title>
		<link>http://blogs.uprm.edu/joseanazagasty/2011/08/26/la-naturaleza-como-problema-historico-la-materia-relegad/</link>
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		<pubDate>Sat, 27 Aug 2011 02:59:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>joseanazagasty</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[He aquí un enlace a un ensayo mío publicado en 80grados.net acerca de la historia ambiental:
http://www.80grados.net/2011/08/la-naturaleza-como-problema-historico-la-materia-relegada/
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			<content:encoded><![CDATA[<p>He aquí un enlace a un ensayo mío publicado en 80grados.net acerca de la historia ambiental:</p>
<p>http://www.80grados.net/2011/08/la-naturaleza-como-problema-historico-la-materia-relegada/</p>
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		<title>Cueva Ventana, Puerto Rico</title>
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		<pubDate>Sat, 21 Aug 2010 18:53:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>joseanazagasty</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ecografía]]></category>
		<category><![CDATA[ambiente]]></category>
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		<description><![CDATA[Una cueva, una ventana . . . ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="aligncenter size-full wp-image-92" title="Cueva ventanas" src="http://blogs.uprm.edu/joseanazagasty/files/2010/08/Cueva-ventanas1.jpg" alt="Cueva ventanas" width="640" height="360" /></p>
<p><span id="more-91"></span></p>
<p>Una cueva, una ventana . . .</p>
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		<title>La Producción Capitalista de la Escherichia coli</title>
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		<pubDate>Wed, 19 May 2010 00:57:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>joseanazagasty</dc:creator>
				<category><![CDATA[Biotecnología]]></category>
		<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[produccion de naturaleza]]></category>
		<category><![CDATA[transgénicos]]></category>

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		<description><![CDATA[En la agenda capitalista figura la mercantilización de todo, la subsunción formal y real de todo lo que pueda a sus redes. Y esto incluye la escherichia coli, esa célebre bacteria que habita las aguas negras y que suele alojarse también en los intestinos de muchos organismos. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" src="http://blogs.uprm.edu/joseanazagasty/files/2010/05/051910_0142_LaProduccin1.png" alt="" width="410" height="297" /></p>
<p><span id="more-88"></span></p>
<p>En la agenda capitalista figura la mercantilización de todo, la subsunción formal y real de todo lo que pueda a sus redes. Y esto incluye la <em>escherichia coli</em>, esa célebre bacteria que habita las aguas negras y que suele alojarse también en los intestinos de muchos organismos.</p>
<p>Basados en avances recientes en el estudio de sistemas biológicos varios científicos han logrado producir <em>e. coli</em> transgénica que produce biodiesel a partir de productos vegetales. La bacteria transgénica funciona como una refinería de biodiesel.  Contiene genes de otras especies de bacteria  con enzimas capaces de romper los enlaces glucosídicos de la celulosa, produciendo glucosa disponible como fuente de energía. Contiene además un código genético que obliga a la <em>e.coli</em> transgénica a secretar esas enzimas.  Una vez secretadas estas convierten la celulosa en azúcar que la <em>e.coli</em> transgénica consume para luego producir biodiesel.</p>
<p>Por supuesto, y como nota David Biello en un articulo para <a href="http://www.scientificamerican.com">Scientific American</a> (Abril 2010), varias compañías están interesadas en la producción comercial de esta peculiar refinería transgénica.  Pero el rendimiento de la <em>e.coli</em> transgénica, aun muy bajo, hace que biodiesel que produce no sea viable en términos comerciales. Los científicos intentan aumentar su rendimiento. Pero lo cierto es que la e.coli es hoy un bio-artefacto en vías a convertirse en una mercancía más del gran Mammón.</p>
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		<title>Haití sacudido: La crisis ambiental y la producción social de la vulnerabilidad a desastres</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Apr 2010 00:48:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>joseanazagasty</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[ambiente]]></category>
		<category><![CDATA[desastres]]></category>
		<category><![CDATA[ecología]]></category>

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		<description><![CDATA[Mi argumento es que la vulnerabilidad a desastres en Haití surge en relación a procesos políticos y económicos, hoy profundamente ligados al capitalismo, que distribuyen de forma desigual los bienes y salarios, entre otros recursos.  ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Lo ideal, al hablar del terremoto en Haití, sería contar con la presencia de un experto en desastres. A mi casi nada me autoriza a hablar de desastres en Haití ni tampoco de su producción social de la vulnerabilidad a esos desastres, excepto mi especialidad en sociología ambiental y algo de conocimiento que poseo acerca de la sociología de los desastres. Pero lo cierto es que conozco muy poco de la experiencia haitiana. Reconociendo esto me limitaré a subrayar algunos factores que considero determinantes de la preocupante vulnerabilidad haitiana a desastres ligados a eventos extremos como el terremoto del pasado 12 de enero.</p>
<p><span id="more-86"></span></p>
<p>Mis comentarios parten de la siguiente premisa: examinar el desastre del 12 de enero de 2010 en Haití requiere trazar su progresión para develar los vínculos complejos entre el terremoto—un proceso geofísico extremo si bien normal—y  toda una serie de factores, eventos y procesos sociales  que generaron y reprodujeron la vulnerabilidad del pueblo Haitiano a este, y consecuentemente el desastre que conocemos. Mi argumento es que la vulnerabilidad a desastres en Haití surge en relación a procesos políticos y económicos, hoy profundamente ligados al capitalismo, que distribuyen de forma desigual los bienes y salarios, entre otros recursos.</p>
<p>Pero antes de continuar con esa relación compleja entre procesos políticos y económicos y los desastres, quiero valerme de la sociología de los desastres y afirmar que los desastres más que eventos puramente naturales son más bien procesos socio-naturales, el resultado de la conjugación compleja de fenómenos sociales y ambientales. Los desastres ocurren cuando una población vulnerable enfrenta un fenómeno geofísico extremo y sufre daños severos y disrupciones dramáticas a su vida. La progresión de esa vulnerabilidad a desastres tiene mucho que ver con la forma en que una sociedad estructura su relación con la naturaleza, una estructuración marcada también por la distribución desigual del poder y los recursos. Así que los desastres se manifiestan en la relación entre nosotros y diversos  fenómenos geofísicos. Sin embargo, y desde la perspectiva sociológica, el factor determinante no es el fenómeno geofísico sino más bien la vulnerabilidad de una población, su inhabilidad para prevenir desastres, absorber el impacto de esos fenómenos y cambios inesperados y de recuperarse efectivamente del impacto.  De ahí que al analizar desastres los sociólogos partan del estudio de la vulnerabilidad a los mismos. Yo no soy la excepción.</p>
<p>Desde esa perspectiva sociológica, debemos indicar, primero, que la vulnerabilidad haitiana a los desastres y el estancamiento económico del país están intrínsecamente relacionados. Haití es en este momento la nación más pobre de América Latina y uno de los países más pobres del mundo. En las últimas décadas su agravada situación económica ha acrecentado su vulnerabilidad a desastres; la falta de recursos que su situación económica envuelve limita formidablemente su habilidad para enfrentar el impacto de fenómenos geofísicos como esos. La vulnerabilidad de ese país a los desastres está entonces profundamente ligada a las relaciones centro-periferia, relaciones indudablemente desiguales, que caracterizan el sistema mundo capitalista. Por siglos los países del centro han tratado a las personas y ecosistemas de la periferia como meros suplementos de su crecimiento económico. Y el trato de los poderes imperiales a Haití no es la excepción. La progresión de la vulnerabilidad está conectada a lo que <a href="http://www.patriagrande.net/uruguay/eduardo.galeano/escritos/los.pecados.de.haiti.htm">Eduardo Galeano</a> llama “la historia de acoso a Haití,” esa historia que como él mismo plantea tiene en nuestros días “dimensiones de tragedia.” Precisamente advirtiendo la tragedia María Castro, afirma:</p>
<p>La tragedia de Haití es una prueba contundente de lo que representa el capitalismo, un sistema que sitúa por encima de la tragedia y el sufrimiento de la mayoría, el beneficio y los intereses de unos pocos. Ahora todos derraman lágrimas de cocodrilo por los &#8220;pobres haitianos&#8221; cuando el único responsable de esa situación es el sistema que ellos defienden y representan: el sistema capitalista. (<a href="http://www.elmilitantevenezuela.org/content/view/6647/174/">http://www.elmilitantevenezuela.org/content/view/6647/174/</a>)</p>
<p>Las relaciones centro-periferia y la economía global tienen consecuencias particulares en Haití, por su baja producción nacional y su dependencia de las importaciones. Esto ha resultado en el aumento de la desigualdad así como la pauperización de muchísimos haitianos. Haití es un país profundamente marcado por la desigualdad. Mientras unos cuantos viven bien la gran mayoría de los haitianos vive en la extrema pobreza y no tiene acceso a la electricidad ni al agua potable. Una gran parte de la población no puede acceder a los servicios sanitarios más básicos. Además, una gran parte de la fuerza laboral no tiene un trabajo regular y los bienaventurados con empleo ganan apenas unos pocos dólares diarios. En ese país, la desigualdad de ingresos es una de las mayores del mundo. Esto implica que la mayoría de los haitianos no tiene acceso al poder y a recursos básicos para su sustento y supervivencia, uno de los factores determinante de su vulnerabilidad a los desastres.  La inmensa mayoría de los haitianos no tiene los medios ni los recursos para prevenir desastres, enfrentarlos o recuperarse efectivamente de ellos.</p>
<p>El terremoto del 12 de enero en Haití confirma los planteamientos de Blaikie, Cannon, Davis y Wisner en <em>At Risk</em> (1994): la progresión de la vulnerabilidad a desastres está determinada, en última instancia,  por la interacción compleja entre la distribución desigual de poder y recursos—una desigualdad legitimada por diversas ideologías y producto del desarrollo capitalista—y las actividades y procesos—las numerosos “presiones dinámicas”—que traducen esa distribución desigual en condiciones inseguras o vulnerabilidades. La interacción de esas condiciones de vulnerabilidad con un fenómeno geofísico extremo, como por ejemplo un terremoto, produce un desastre. En el caso de los terremotos ejemplos de presiones dinámicas son el creciente urbanismo y el crecimiento poblacional, ambos procesos muy presentes en Haití. Estos, combinados con otras presiones dinámicas como la falta de códigos apropiados de construcción y una mejor planificación urbana,  resultan en un ambiente físico frágil e inseguro, lo que quedó demostrado con el desastre del 12 de enero. Claro, que la falta de poder y el acceso limitado a recursos entre los urbanitas de Haití, de Puerto Príncipe, particularmente, fue la principal causa del desastre. No se trata de que los haitianos construyan mal sus casas y edificios. Se trata de que carezcan de los recursos para hacerlo y así evitar colocarse en situaciones de vulnerabilidad a los desastres.</p>
<p>La crisis, desorganización o degradación  ambiental es otra de esas condiciones que actuando como presiones dinámicas aumenta la vulnerabilidad a desastres. Por ejemplo, la tala intensiva de árboles que se inició en los años cincuenta redujo la cobertura de bosque de Haití del 60 % a menos del 2% hoy. La deforestación produce problemas enormes de erosión, amenazando tanto la producción agrícola como las fuentes de agua para una población pobre ya enfrentando hambre y sed. No olvidemos la crisis alimentaria que enfrentó Haití entre agosto del 2007 y marzo del 2008, cuando el precio básico de muchos alimentos subió en un 65%, como consecuencia, entre otras cosas, de lluvias e inundaciones que afectaron considerablemente la infraestructura haitiana y la producción agrícola. La deforestación también aumenta la vulnerabilidad del país a huracanes.</p>
<p>Como demuestra Charles Arthur (1997) en “Confronting Haiti’s environmental crisis” (publicado en <em>Green Gerrillas</em>) la erosión en el país, producto de la deforestación,  ha resultado en la degradación del suelo, que ha perdido una gran cantidad de los nutrientes necesarios para la agricultura. También ha provocado la sedimentación de los ríos dañando los sistemas de irrigación, afectando las plantas hidroeléctricas y decimando la cantidad de peces en las costas. La perdida de los arboles en las colinas ha aumentado la vulnerabilidad a deslizamientos y hasta ha disminuido la precipitación, lo que aumenta la vulnerabilidad a sequías.  La ruina ambiental descrita por Arthur no solo acrecienta y empeora la habilidad de los haitianos para absorber el impacto de eventos extremos de todo tipo, como por ejemplo, sequías, huracanes, inundaciones y deslizamientos, sino que, a su vez, limita la capacidad de los haitianos para recuperarse efectivamente de estos, sobretodo porque limita considerablemente la agricultura y la producción de alimentos.</p>
<p>Esencialmente, la desorganización ecológica hace de Haití extraordinariamente vulnerable a la desorganización socioeconómica, pues afecta adversamente su base de recursos. Por ejemplo, y repito, la erosión de los suelos causada por la deforestación ha reducido los suelos disponibles para la agricultura, limitando considerablemente las posibilidades del sector agrícola. Esto a su vez aumenta el desempleo, la pobreza, y la desigualdad. Es decir, limita el acceso de muchos al poder y a las estructuras y recursos necesarios para reducir su vulnerabilidad a los desastres.  Diversos procesos y actividades—presiones dinámicas—transforman la falta de acceso en condiciones inseguras o en vulnerabilidades. Y como señalé previamente es cuando estas condiciones inseguras y de riesgo confrontan un proceso geofísico extremo, como un terremoto, que ocurre un desastre.</p>
<p>En Haití la crisis ambiental  ha alcanzado niveles catastróficos. Esa devastación ambiental y el estancamiento económico del país son inseparables. Y ambas la crisis ambiental y la crisis económica de Haití están atadas a los vaivenes políticos del país. Haití ha sufrido constantemente la brutalidad de las dictaduras y de las intervenciones militares del imperialismo estadounidense, y hoy de las agencias internacionales. Además, y aunque su sistema político está basado en la elección popular, en la realidad casi todos los gobiernos haitianos se han caracterizado por ser autoritarios y oligárquicos.</p>
<p>Las decisiones políticas del  gobierno haitiano, del gobierno estadounidenses y de esas agencias internacionales han empeorado la situación de Haití. Sin embargo, no podemos negar que las respuestas políticas a la crisis ambiental en las pasadas décadas subrayaron la necesidad de revivir la economía del país caribeño para mejorar su situación ambiental. Una de las estrategias seguidas, la favorecida por Estados Unidos, estaba basada en los llamados programa de ajuste estructural, ligados, por supuesto, a USAID y el Fondo Monetario Internacional.  Estos enfatizaron la ventaja comparativa de Haití: mano de obra barata disponible para la producción textil. Además, promovieron el sector de los negocios en las regiones urbanas del país y la instalación de fábricas. Esto atrajo la inversión estadounidense.  También brindaron ayuda al sector agrícola, promoviendo la producción de alimentos para la exportación.  Pero como en el resto del mundo los programas de ajuste estructural de corte neo-liberal fracasaron miserablemente. Como explica Eduardo Galeano:</p>
<p>Pero los expertos internacionales son mucho más devastadores que las tropas invasoras. País sumiso a las órdenes del Banco Mundial y del Fondo Monetario, Haití había obedecido sus instrucciones sin chistar. Le pagaron negándole el pan y la sal. Le congelaron los créditos, a pesar de que había desmantelado el Estado y había liquidado todos los aranceles y subsidios que protegían la producción nacional. Los campesinos cultivadores de arroz, que eran la mayoría, se convirtieron en mendigos o balseros. Muchos han ido y siguen yendo a parar a las profundidades del mar Caribe, pero esos náufragos no son cubanos y raras veces aparecen en los diarios.</p>
<p>Y añade: “Ahora Haití importa todo su arroz desde los Estados Unidos, donde los expertos internacionales, que son gente bastante distraída, se han olvidado de prohibir los aranceles y subsidios que protegen la producción nacional.” De hecho, según datos ofrecidos por Amélie Gauthier (2008) en “Crisis alimentaria en Haití”, Estados Unidos le vende 200, 000 toneladas de arroz a Haití, que es el cuarto receptor de las exportaciones estadounidenses de este producto, detrás de Japón, México y Canadá. Puesto que es un mercado importante de las exportaciones de arroz estadounidense, existen pocos incentivos, desde Washington y desde la comunidad internacional, para favorecer la agricultura nacional, la producción y la soberanía y seguridad alimentaria del país caribeño.</p>
<p>El fiasco neoliberal ha aumentado la pobreza y la desigualdad en Haití. También ha resultado en mayores presiones sobre el ambiente—en más extracciones del ambiente y en más adiciones indeseadas al mismo—provocando una gran desorganización ecológica. Y a mayor la desorganización ecológica, mayor la vulnerabilidad haitiana a la desorganización económica, y por supuesto, mayor su vulnerabilidad a los desastres.</p>
<p>En fin, la crisis ambiental haitiana es en gran parte el resultado de una formación social desigual, una a su vez producida  por un sistema político y económico—el capitalismo—que explotador responde a intereses particulares y que distribuye de forma desigual no solo los recursos sino también los riesgos y costos ambientales, y con ellos la vulnerabilidad a desastres.  Y son definitivamente los haitianos más pobres los más afectados por la degradación ambiental y los más vulnerables a desastres. La progresión de la vulnerabilidad a desastres en Haití está determinada, en ultima instancia,  por la interacción compleja entre la distribución desigual de poder y recursos y lo que llamamos  “presiones dinámicas” que convierten esa desigualdad en condiciones inseguras o vulnerabilidades.</p>
<p>* Comentario para “A otro paso por Haití: entendiendo y  atendiendo al país” el 19 de marzo de 2010 en el Anfiteatro Figueroa Chapel del Recinto Universitario de Mayagüez.</p>
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		<title>La comida barata y la pauperización de los agricultores</title>
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		<pubDate>Tue, 16 Mar 2010 01:58:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>joseanazagasty</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hoy, estos pequeños agricultores, billones de ellos, obtienen menos dinero por sus cosechas, menos dinero por su trabajo, y  por ende, menos  recursos para alimentar a sus familias apropiadamente.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Timothy A. Wise, en un artículo reciente para <em>Rebelión</em> titulado <a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=102055">El verdadero coste de la comida barata</a> , asevera que la comida barata provoca hambre.  Parece una declaración disparatada. ¿Cómo puede la comida barata, lo que la haría accesible a más personas, provocar hambre? Pero es disparatado solo si obviamos al productor de alimentos, a los agricultores. Hoy, estos pequeños agricultores, billones de ellos, y como consecuencia de la expansión global de la agricultura capitalista, obtienen menos dinero por sus cosechas, menos dinero por su trabajo, y  por ende, menos  recursos para alimentar a sus familias apropiadamente. La creciente pauperización global de los pequeños agricultores es un fenómeno que aquellos interesados en la “cuestión agraria” debemos atender con urgencia.</p>
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		<title>El Texto Danés y el Clima Desigual</title>
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		<pubDate>Thu, 10 Dec 2009 02:48:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>joseanazagasty</dc:creator>
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		<category><![CDATA[ambiente]]></category>
		<category><![CDATA[cambio climático]]></category>
		<category><![CDATA[ecología]]></category>

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		<description><![CDATA[Los convenios globales con respecto al cambio climático rara vez son el resultado de negociaciones entre iguales.  Más bien reflejan las desigualdades ambientales entre el Norte y el Sur así como el desarrollo impar del capitalismo.]]></description>
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<p><span id="more-83"></span></p>
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<p><!--[endif]--></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: left;">Los convenios globales con respecto al cambio climático rara vez son el resultado de negociaciones entre iguales. <span> </span>Más bien reflejan las desigualdades ambientales entre el Norte y el Sur así como el desarrollo impar del capitalismo. Y en muchos casos reproducen el imperialismo ecológico de los países ricos, como Estados Unidos, quienes continúan controlando el flujo<span> </span>global de recursos naturales.<span> </span>Las negociacones de estos días en Copenhague sobre el cambio climático, emisiones de tóxicos y la deuda ecológica así lo confirman. Y si había dudas sobre ello el llamado “texto danés,” un manuscrito secreto que llegó a manos del diario <em>The Guardian</em> lo corrobora. <span> </span><span> </span>El documento pretende establecer límites desiguales en las emisiones de carbono per cápita, permitiéndoles a los ciudadanos de los países ricos emitir el doble de las emisiones permitidas a los ciudadanos de los países pobres. <span> </span>Indiscutiblemente, esto constituiría no solo una injusticia ambiental sino la reproducción desvergonzada de la formación global de desigualdades ambientales.</p>
<p class="MsoNormal">Lumumba Stanislaus Di-Aping, <span> </span>director del Grupo G77, describe muy bien los propósitos del texto danés:</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><span lang="EN-US">The strategic goal is to destroy the balance of obligations between developing and developed, industrialized Western countries. And this is done by and with a zealous rejection of the notion of common but differentiated responsibilities and respective capabilities. And further, it denies the fact that developed countries have a historical responsibility for damaging the atmospheric space, which is something started and has been continuing for the last—over last 200 years.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="EN-US"> </span>El “texto danés” y otros aspectos fueron discutidos recientemente por Naomi Klain y Martin Khor en Democracy Now! He aquí el enlace:</p>
<p><a href="http://www.democracynow.org/2009/12/9/naomi_klein_and_martin_khor_on">Naomi Klein and Martin Khor on the Growing North-South Divide in Copenhagen over Kyoto, Climate Debt and Emission Targets</a>.</p>
<!-- Created with WP-Autoblog (http://elliottback.com) -->]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.uprm.edu/joseanazagasty/2009/12/09/naomi-klein-and-martin-khor-on-the-growing-north-south-divide-in-copenhagen-over-kyoto-climate-debt-and-emission-targets/feed/</wfw:commentRss>
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