De paso y repaso: 2007: en busca del año perdido
La situación recuerda unas preguntas clásicas de la Generación del 1930. ¿Qué somos? ¿De dónde venimos? Eran interpelaciones cargadas de incertidumbre y vacilación. En 1930 el país caminaba hacia la tragedia de la Gran Depresión. Después las cosas cambiaron. El nacionalismo radical y el populista se enfrentaron en singular combate. La polarización dominó el panorama. El resto es historia vieja.
El 2007 termina con una sensación análoga a aquella. La pregunta sin embargo es otra. ¿Hacia dónde va el país? ¿En manos de quién está el timón?
(Des) balance 2007
Todo comenzó con la ilusión del gobierno compartido en 2005. El concepto requería presumir la madurez de la oposición y su disposición al compromiso. Pero olvidar los particulares en nombre de la gente nunca estuvo en la agenda de nadie. La eficacia del nuevo gobierno dependía de que se afirmara la confianza de la ciudadanía en las instituciones políticas. La novela rosa de la reconciliación en nombre del bien común duró poco.
A la altura del 2007 domina la conciencia del derrumbe de aquel sueño. Hace 18 meses se comparten los lugares comunes de lo que algunos llaman una crisis criolla. El (des) gobierno compartido han tenido mucho que ver con esta situación. El país debería estar acostumbrado a ello. Bajo el gobierno de Luis A. Ferré (1969) y el de Carlos Romero Barceló (1981) se vivieron situación paralelas. En ninguno de los dos casos la mitología del gobierno compartido fue puesta en praxis. Gobernar siempre ha sido una batalla, un juego de supremacías, un proceso de estrujar el poder en el rostro del opositor. Las actitudes políticas no maduran a la manera en que lo hacen las frutas. La maduración es el anticipo de la descomposición y la muerte. Caminando por la vereda tropical voy buscando un año perdido. ¿Dónde están los sueños que todos soñaron?
Las reconvenciones de la Noche Vieja son muchas y punzantes.
1. Déficit presupuestario a la vista: los recaudos netos de hacienda no han sido como se esperaba.
2. Un aumento en la estadística de quiebras y un alza en el desempleo el cual cerrará en 12 %
3. Se disparan, en nombre de la eficacia, los costos de los servicios públicos y en los bienes de primera necesidad. Un sistema que vive para el consumidor, lo ahoga en su nombre y solicita un voto de confianza en las elecciones del 2008.
4. Todos lamentan la contracción del consumo y la inversión y se preguntan ¿por qué?
5. Se abre la brecha entre la gente y el poder. La imagen de la policía y la violencia contra los que protestan —pienso en Paseo Caribe— demuestran que el poder sigue hablando el lenguaje de los privilegiados.
6. La promesa de solución de estatus garantiza 20 años más bajo el signo colonial.
Distopía 2008
En el 2008 habrá que elegir, otra vez, quien gobierna peor. Los políticos de oficio andan pescando en río revuelto. La actitud reconoce la fertilidad de la incertidumbre. Recomendar cordura a es liderato es inútil. Su sordera es proverbial y eso no tiene solución. La política espectáculo, esa que apela histriónicamente a una moral superior en nombre de todos, llama la atención por unos momentos. Pero al cabo, como toda mercancía, pierde su credibilidad, aburre y deprime. En busca del año perdido me doy cuenta de algo. Esto es pesimismo del bueno: no se sana con bacanales de consumo que apelan al nacimiento de un chico en Belén, o a la compulsión de un viejo nórdico que regala a los niños del mercado global.
La invitación es a la reflexión.
Publicado en Expresión 5.42 (Enero de 2008) 6 Http: Expresión: My Space y Expresión: Facebook
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