Los aruaco-taínos

 Prof. Mario R. Cancel (RUM)

Los aruaco-taínos son la comunidad natural mejor conocida. Existe una notable arqueología profesional desde la II Guerra Mundial. A partir de la década del 1980, la arqueología puertorriqueña ha sido revisada y reinterpretada por los especialistas más jóvenes. Si a ello se unen las numerosas fuentes etnográficas e históricas que dejaron los conquistadores, se comprenderá mejor porqué se les conoce tan bien.

 

Si bien es cierto que los españoles generaron documentos sobre los taínos, se debe reconocer que los mismos estuvieron llenos de equívocos. La imagen del taíno en los mismos estuvo mediada por los prejuicios culturales de los conquistadores. El  propósito de los documentos generados no era conocer a los taínos, sino facilitar su control y explotación como fuerza laboral.

 

Los taínos dominaron todo Puerto Rico -Baneque- , Española -Aití- y el Oriente de Cuba - Cubanacán-. Los especialistas están de acuerdo en que alcanzaron el mayor grado de desarrollo entre Baneque y el este de Aití, hoy República Dominicana.

 

Restos arqueológicos

 

Los más notables restos arqueológico son las plazas ceremoniales, parques de pelota o bateyes. Los mismos se usaban para celebrar un juego ritual muy común entre las comunidades pre-hispánicas de América. El mismo era practicado por equipos de 20 o 30 personas de ambos sexos y diversas edades. Consistía en mantener una pelota dura -elaborada de raíces, hojas y caucho- en el aire golpeándola con el cuerpo. Si la bola caía al suelo, significaba una derrota. Probablemente se uso lo mismo como un entretenimiento colectivo que como un espacio para resolver conflictos entre grupos. Es probable que, en ocasiones, la derrota significara la muerte del perdedor

 

Los parque también se usaban para discutir problemas colectivos como la guerra o la paz, y para llevar a cabo ceremonias mágicas relativas a los ciclos agrarios. El modelo más importante de una plaza es Caguana con sus monolitos ilustrados demarcando el campo de juego.

 

El trabajo artístico más notable son ídolos de tres puntas, conocidos como trigonolitos y, popularmente como cemíes. Por lo regular, representaban al dios agrario principal: Yucahú. Su forma se ha asociado al signo de la montaña o el conuco. Las imágenes que en ello se grababan recuerdan el cuerpo de la rana y a la serpiente. En síntesis, se trata de símbolos ligados al agua y a fertilidad que auspician buenas cosechas. Su uso en los conucos, al lado de las semillas de yuca, parece reafirmarlo.

 

Otra muestra del arte de los taínos son los cinturones o collares de piedra y los codos de piedra. Se trata de piedras pesadas con diseños de rostros humanos o de animales, parecidos a los de los ídolos de tres puntas. Los collares, de uso desconocido, se han asociado al juego de pelota. Los codos han sido considerados por algunos implementos para el parto y, por lo tanto, propiciatorios de la fertilidad.

 

Por último, están los duhos o asientos ceremoniales, considerados un signo de poder social. Se trata de sillas o escabeles bajas, propiedad de caciques o jefes poderosos, a manera de trono. En una sociedad que acostumbra añangotarse cerca del suelo, el duho elevaba la imagen y daba una señal de dignidad especial.

 

El orden social

 

La sociedad aruaco-taína estaba estratificada de acuerdo con las destrezas y tareas sociales.

 

El Nitaíno representaba el sector social del cual emanaba el poder. Se trataba de administradores de la agricultura, de la cacería y la pesca, que fungían como jefes militares o asesores del cacique. Es probable que de ese sector social surgieran los caciques o jefes regionales e incluso, los behíques. La función del médico-brujo, el astrólogo y el hombre de ciencia, era tan importante como la del cacique. Los nitaínos son un grupo minoritario y respetado que disfrutaba de privilegios tales como una mejor alimentación y residencia. Debieron contar con distintivos de poder tales como más compañeras sexuales, objetos rituales como bastones o guanines de oro y hasta un maquillaje corpóreo más complejo. La sociedad taína no era una sociedad igualitaria, pero tampoco era una era una sociedad de clases.

 

Los naborías eran la gente común: los trabajadores, pescadores, cazadores que servían a las órdenes de los nitaínos y se sometían a la orientados de la ciencia del behíque. En los márgenes de la sociedad taína estaban los caracaracoles o desclasados. Se trataba de los “raros”, de gentes con deformidades físicas que eran considerados hombres mágicos. Todos los excesos sorprendían a los taínos: los partos múltiples eran fenómenos reverenciados, todo lo anormal era celebrado en los mitos aldeanos.

 

 

Leave a Reply

5556 páginas vistas, 217 hoy
3459 visitas, 71 hoy
FireStats icon Con la potencia de FireStats