Mario R. Cancel: Bitácora profesional

Historia y actualidad puertorriqueña

Documento y comentario: Memoria de 1582

Posted by Mario R. Cancel on Junio 18, 2009

Juan Ponce de León y Troche y Antonio de Santa Clara, “Cómo era la Capital de la Isla hacia el 1582. Tomado de la Memoria de Melgarejo (Informe Oficial de 1582)

Capítulo 31. La forma y edificios de las casas de la ciudad de Puerto Rico son algunas de ellas de tapiería y ladrillo, los materiales con que hacen las dichas casas son de barro colorado, arenisco, y cal tosca de piedra; se hace tan fuerte mezcla de éste, que es más fácil romper una pared de cantería que una tapia de esta; son de tejas las coberturas de las casas y algunas de azoteas, aunque las menos; las demás casas se hacen de estantería, árboles muy derechos, y entabladas con unas tablas que se hacen de palmeras, y las cubiertas son de tejas.

Juan_Ponce_de_Leon_IICapítulo 32. En la ciudad de Puerto Rico, sobre la mar y puerto y barra de ella está La Fortaleza con una plataforma en donde está la artillería que son doce piezas.

A la entrada del puerto, en una angostura, está una fuerza que llaman El Morro, que en una plataforma de él tiene seis piezas medianas de bronce.

El puerto respecto de ser tan cerrado, parece fuerte e inexpugnable si en él hubiese dos pedreros y dos culebrinas gruesas. Y La Fortaleza tiene muy buenos aposentos y salas y dos aljibes de agua, buen patio labrado de cantería y tapiería; tiene su sobrerronda, que se puede andar por dentro; tiene su homenaje; en tiempo de necesidad podrán caber doscientas personas dentro; a la puerta tiene un revellín que en él hay otra puerta, que sale al contrario de La Fortaleza; y delante de la puerta del revellín tiene una media bola para su defensa; es de muy hermosa vista por dentro, y de fuera no puede minarse por estar sobre peña; solo puede ofender a la parte de la mar, para cuyo efecto se hizo, porque de la tierra solo es fuerte para lanza y espada; debióse de labrar de esta suerte porque a los principios se temía de los indios caribes y negros de la tierra.

Capítulo 33. Los tratos y contrataciones y granjerías de que viven los vecinos españoles de esta isla, son de azúcares, que hacen en los ingenios, y de cueros de los ganados vacunos; casabe, maíz; desde hace poco se empieza a sembrar jenjibre. que se da muy bien y hay aviso de España que es más fino que el de la isla Española, y esas granjerías se cargan y envían a España, y de ello se pagan allá derechos a su Majestad en Sevilla, aunque todo es poco, respecto que los once ingenios que hay en esta isla, que son los diez de que atrás se ha hecho mención, y el uno que es de caballos y está como a una legua de la ciudad de Caparra, que se despobló; hacen poco azúcar por tener pocos negros esclavos en ellos, y los que hay son ya viejos cansados, y de cada año se van a la Banda y así acabados cesará esta granjería que es la que el día de hoy sustenta toda la isla, y a causa de ella no está despoblada de todo punto. Se hacen en estos dichos once ingenios, cada año quince mil arrobas de azúcar, poco más o menos, y cierto harían cincuenta mil arrobas y más si tuviera cada ingenio cien negros, y así por no tenerlos pierde su Majestad mucha renta, la iglesia Catedral muchos diezmos, y habiéndolos no supliría su Majestad las quinientas mil sobre la cuarta, que manda dar a su obispo de la isla, y los vecinos serían aprovechados, cargarían muchos más navíos en esta tierra, los cuales forzosamente habían de traer carga y estaría la tierra abundante de todo, y repararía su perdición que tan a la clara se deja entender por no haber los dichos negros en ella. Estos ingenios son a manera de lugares, como aldea de España, a causa de los buenos edificios que tienen, porque los negros y mandadores, fuera de la casa principal, tienen en el contorno cada persona su casa, que parece alquería de España, y tienen iglesia, y en algunos hay capellanes, cuando se hallan, porque la tierra está tan pobre que un clérigo, no siendo prebendado, no se puede sustentar en ella y se va.

Nota:

Los capítulos incluidos contiene una descripción de la ciudad de Puerto Rico enfatizando en sus construcciones en tapia y ladrillo, es decir, los espacios de la oficialidad y el poder.

El capítulo 32  apunta tres áreas de la ciudad: la Fortaleza, el Morro y el puerto. El énfasis puesto es describir cuan artillados están los mismos, traduce el valor militar que se le da al territorio. El cuidado que ponen los autores en explicar la condición de la Fortaleza, sus lujos, sus ventajas y desventajas militares, demuestra el papel protagónico que esa pieza de arquitectura tenía en la imagen de la capital.

El capítulo 33 resume la riqueza de la isla: azúcar, cuero de res y jenjibre. La mirada económica de los redactores insiste en la necesidad de que haya más esclavos y más población con el fin de garantiza la riqueza de la colonia. El argumento de que los ingenios son “como aldea de España” parece dirigido a atraer colonos en inversionistas temerosos de un cambio en su rutina vital. La idea de que el potencial económico de la colonia está subexplotado es evidente en el texto de 1582.

  • Mario R. Cancel
  • Historiador y escritor