Historia
Antifiguraciones: bocetos puertorriqueños (Isla Negra, 2003)
Desnudando la historia: Nuevas perspectivas históricas en Antifiguraciones: Bocetos puertorriqueños de Mario R Cancel Durante las últimas décadas hemos sido testigos de cómo lentamente se ha derrumbado el discurso historiográfico tradicional y éste, ha cedido el paso a nuevos discursos, a nuevos análisis de los procesos literarios; a una nueva luz que se arroja sobre los textos y figuras del pasado. Ciertamente la historia es una ficción. El escritor argentino Jorge Luis Borges va más allá de este enunciado casual y declara a la teología y a la filosofía como ramas de la literatura fantástica. Es precisamente, gracias a esos procesos de descentralización, como el que realizan literatos como Borges, filósofos como Foucault e historiadores como Mario R. Cancel, donde el aura del discurso a una sola voz es disuelve dejando paso a una polifonía, a un nuevo escrutinio. La labor que realiza el distinguido profesor Cancel en su libro Antifiguraciones: bocetos puertorriqueños refleja este nuevo pensamiento y de cierto modo abre un campo de exploración, investigación y rescate dentro del devenir histórico de las letras puertorriqueñas. Los planteamientos de Cancel no caen en el revisionismo como bien señala el profesor Alberto Martínez-Márquez:
“No se trata de una visión revisionista de la historia y de la cultura. El revisionismo, lamentablemente, intenta rescatar una contra-imagen de las cosas, recurriendo por lo regular a la inversión de los opuestos [...] Cancel recurre a la reevaluación; es decir, a proponer una comprensión distinta de los fenómenos que refiere en los nueve ensayos que forman parte de su libro.”
El proyecto del doctor Cancel comparte rasgos con algunos trabajos en otras disciplinas que de igual modo cuestionan los fundamentos básicos de los acercamientos a ciertas figuras y momentos históricos que se han empañado por los enfoques parcializados a los que han sido sometidos durante décadas de investigación histórica. Por ejemplo, en Historia universal de la infamia, Borges restituye a la historia de la literatura y por ende a la historia oficial, una serie de personajes marginales y marginalizados. Cancel en sus antifiguraciones lleva a cabo un proceso similar. El rescate de algunas figuras descuidadas por la historia como en “Puerto Rico y el proyecto independentista de Antonio Valero Bernabé y la “Teosofía y modernización : el caso de Olivia Paoli Braschi”; o la vindicación de textos excluidos del canon como en la “De Kalila a la literatura nacional o el oprobio del cosmopolitanismo” donde estudia la obra Kalila de Francisco Mariano Quiñones; y la exploración de temas tradicionales pero desde una perspectiva fresa que responda al discurso actual como es el caso de como el abolicionismo de Ruiz Belvis, el Plattismo en la política exterior y el primer independentismo del siglo XX. Además, también trata de manera en ocasiones iconoclasta y en otras conciliadora, de la transfiguración biográfica de figuras establecidas de manera rígida en el canon histórico de Puerto Rico como el caso de Lola Rodríguez de Tió y Luis Muñoz Marín son solo algunos de los interesantes casos trabajados en este libro.
Hugo Ríos-Cordero (RUM-UPR)
Historias marginales: otros rostros de Jano (CePA, 2007)
Historias marginales: otros rostros de Jano echa una ojeada sospechosa a la transición entre el siglo 19 y el 20. El 1898 de la historiografía tradicional y de la nueva historiografía se desvanece en este volumen de ensayos. Los espacios culturales alternos como el San Germán de la década de 1880; las figuras marginadas de la invasión de 1898 como las prostitutas de Mayagüez o los espiritistas politizados de la capital; las voces relegadas que celebraron la presencia del otro; el debate sobre la reconfiguración de la idea de España en el imaginario pos-invasión; el sueño de la modernidad y las tensiones que el mismo generó. Todo converge en una meditación sobre el sentido de la escritura histórica en la postmodernidad.
El editor
Sobre Historias marginales
Historias marginales se redacta entonces desde la perspectiva de la novísima historia, formando parte de la historiografía post-estructuralista y post-modernista, una que surgió en respuesta a la vieja y nueva historia. Como señala Cancel, la nueva historia había significado una apertura cuyos logros más significativos se podían asociar al campo de las ciencias sociales y al de la crítica literaria con los artefactos de la historiografía social. Sin embargo, le faltaba un largo camino por transitar al lado de la literatura creativa, del arte y de la estética en general, y en el vasto y extraño mundo de la cotidianidad y de una cultura popular moldeada por la industria cultural y los medios masivos de comunicación. Es por ello que los novísimos historiadores solicitaban una mayor apertura a los nuevos historiadores. Crítica de la nueva historia y armada con nuevas herramientas teóricas y metodológicas, inspiradas en los estudios culturales y la crítica literaria y en perspectivas tales como el post-modernismo, el post-estructuralismo, el post-colonialismo, los estudios subalternos, y el feminismo, entre otras perspectivas, la novísima historia enriqueció, indica Cancel, el campo de lo investigable. Pero él va más allá, incitando la radicalización de la novísima historia, su transformación en X-treme history, una que sugiere Cancel rete la idea de la totalidad heredada de la ilustración y que apropie los espacios olvidados por las otras historias desde perspectivas renovadoras. Además, se trata de una historia capaz de historizar territorios que ni la historia tradicional ni la nueva hayan observado.
Dr. José Anazagasty Rodríguez (RUM-UPR)
Con esta obra, Mario supera por mucho las interpretaciones de historiadores escépticos que intentan manejar el enfoque postmoderno y semiótico marginal. El trabajo del autor es un ejemplo de que no hay que educarse fuera de Puerto Rico para teorizar con autoridad crítica el pasado que, e insisto, posiblemente nunca fue. De hecho, a través de Historias marginales: otros rostros de Jano, Cancel reafirma lo importante de examinar y re-examinar la relación entre la teoría y la historia. Sitúo sus interpretaciones en post-modernista afirmativa porque siempre en sus trabajos, desde su célebre libro Segundo Ruiz Belvis: el prócer y el ser humano, elabora una crítica de la teoría y anima a los historiadores jóvenes como yo a que se cuestione y continúe buscando más sobre las verdades históricas y a no erradicarla sino a innovarla; planteando a su vez la revisión del lenguaje y elaborando nuevos enfoques teóricos y metodológicos. Porque ciertamente como decía, Fernando Picó: “existen muchas formas de hacer y armar la historia, pero dejará de ser historiador quien considere completa la historia”. Aunque el pasado nunca esté completo, o quizás porque el pasado nunca está completo, no debemos aficionarnos a coleccionarlo en nuestras mentes para después repetírselo a alguien, ya que hay una diferencia entre estudiar y narrar historia e investigar e interpretar la historia.
En el primer ensayo titulado: “Historiografía puertorriqueña hoy: una meditación y una crítica”, Cancel atina bien lo anterior en un trabajo sobre historiografía puertorriqueña donde reafirma lo importante de examinar y reinterpretar las relaciones entre las teorías y la historia e insiste en investigar, analizar y narrar historia crítica; porque a fin de cuentas esta disciplina se compone de investigar y nutre a la historiografía porque esa interpretación será objeto de otra interpretación. Mario invita a pensar y criticar el pasado, los documentos y al propio historiador, debido a que alrededor de los tres giran las dudas históricas. Creo, a igual que el historiador puertorriqueño Francisco Moscoso, que la historia que complace tiende trampas y hay que aprender a desconfiar de la explicación demasiado simétrica, demasiado estética. Y creo también que hay que cuestionar el planteamiento de la dificultad por la dificultad.
En este ensayo sobre la historiografía puertorriqueña se incita a los novísimos historiadores a examinar los temas de la historia y a no esconderlo ante la mirada del otro porque un tema se puede ver desde diferentes enfoques y metodologías. Invita también a examinar el pasado de modo contingente y causal y a cuestionar el documento porque como él mismo señala, hay que “reconocer que no hay archivo inocente lo que implica aceptar que tampoco hay fuente pura” (p.50). Concuerdo con el autor cuando concluye que los novísimos historiadores deben evitar la confianza excesiva en sus propias conclusiones y más aún de hacer del curso de historiografía puertorriqueña uno obligado en los currículos de historia. Es decir siempre por ahí debe estar la crítica histórica.
Prof. Carlos Mendoza-Acevedo (UPR de Aguadilla)
