Literatura
Más allá de lo perdido: Nostalgia, silueta y palabra en Intento dibujar una sonrisa de Mario R. Cancel
Lo innovador de los relatos de Cancel es que añaden a este nuevo movimiento del tiempo y las grafías, la otra gran maestra, la que por completo no podemos olvidar, aunque veamos en retazos. La mejor profesoras de todas, me refiero a la experiencia de vida. No obstante, esa que vivimos a cada paso, en cada sonrisa a medias y, porque no decirlo, en cada lágrima, es la más difícil de entender, la más problemática para lidiar con ella y, en última instancia, la más imposible para transmutar en palabra.
Los narradores de Intento dibujar una sonrisa se acerca a este fenómeno y lo ataja de una manera magistral, se aproxima a esta dificultad como lo que son: poetas, magos, historiadores y hombres apasionados que ha sufrido la pérdida de muchas cosas, no sólo de una mujer que su amor carnal podía convertir en “un zorzal de patas grises” o en “una mariposa amarilla” que se posaba sobre su cuerpo —como sucede en el cuarto cuento titulado “Esa extraña manera de ser múltiple”— sino, que también han extraviado, el ser mismo, porque sus palabras se ha desarticulado ante el dolor. Así que Cancel nos lleva a ese perímetro donde lo biográfico e histórico tiene que trascender al espacio de lo poético. Esa “cierta manera” que Antonio Benítez Rojo, el gran maestro también, acunó En la isla que se repite para los casos difíciles —y no estoy invocando a San Judas Tadeo, cosa que a don Antonio le hubiera gustado mucho. El crítico y escrito cubano empleó esa expresión tan líquida para todo aquello que lo sorprendían cuando quiso explicar el caos que representa vivir en un mundo de pérdidas y recuperaciones efímeras, nuestro Caribe.
De igual modo, Cancel se lanza a la aventura de tomar la palabra por lo pelos y hacernos ver que “la memoria es porosa para el olvido” como dice el Borges personajes desde el lugar donde todo se ve. Pero por más que no sepamos cómo configurar esos recuerdos, como le sucede al personaje del primer relato, el joven personaje Mario Cancel cuando visita al huraño maestro “de extraña grandeza, de soledad de pájaro, de silencio infinito, de tarea casi mística” (9), la vida no se puede poner de lado, porque sus melancolías, sus pérdidas y sus pequeñas siluetas, sonrisas a medias que se convierten en mueca, (si terminan el libro entenderán la metáfora) siempre estarán ahí, aunque no sepamos por qué. Pero de algo podemos estar seguros, que en todo proceso de desamparo, hay una recuperación de esa “otra cierta manera.”
Dra. Camille Cruz Martes (RUM-UPR)