Erika Martínez Nieves
Nació en Arecibo un 13 de marzo de 1988. Disfruta mucho el ambiente académico del RUM y estudia Física Teórica. Piensa seguir estudiando hasta obtener maestría y doctorado en su rama.
Cógelo suave
Ella cierra los ojos. Se oye el chillar de las gomas. ¡Pang! En una noche calurosa de octubre, en Mayagüez se escuchó por todos lados la sirena de una ambulancia. La gente se empezó a parar para ver, mejor dicho, para averiguar lo ocurrido. Los paramédicos llegaron, trataron a la víctima, buscaron su mochila y encontraron una identificación en uno de los bolsillos. Una prepita del Colegio. Se la llevaron para el hospital y allá encontraron su celular. Llamaron a su casa, sus padres llegaron y la enfermera que los atendió les contó lo que había sucedido. Su madre lloraba gritando: ¡Mi hija, mi hija! Su padre no decía nada. La mirada de ese hombre no se podría explicar con simples palabras. El doctor fue donde ellos y les dio la mala noticia. El choque había provocado una grave fractura en la columna vertebral. Esa niña no volvería a caminar nunca en lo que le restaba de vida. Los enfermeros que se encontraban en la sala de emergencias agarraron a la madre destruida antes de que se cayera. Al parecer, la mujer estaba experimentando un ataque cardíaco. El padre, simplemente caminó hacia la salida, sin decir nada, sin dejar pista. El doctor volvió al cuarto de la chica. “Si así reaccionaron sus padres…” pensó mientras miraba la pálida apariencia de su joven paciente. Y era verdad lo que pensaba el doctor. ¿Cómo reaccionaría esa muchacha cuando supiera la dura verdad? ¿Qué sería de sus estudios, de sus amigos, de sus sueños y de sus esperanzas? ¿Puede ser posible que toda su vida se haya tronchado tan rápido? Tal vez… tal vez si ella hubiese esperado por la luz. En ese momento ella abre los ojos y ve la luz del carro frente a ella. El bomper del carro se encontraba a una pulgada de distancia de su pantalón. -¡Cógelo suave pai!