Voces de Prepas

Cuentos de primera mano

Marie Elena Camacho Quiñones

Un 25 de enero de 1987 nació en Yauco. Recuerda con alegría cuando iba al campo a visitar a su abuela y recogía fresas y jugaba con los niños del lugar. Estudia Administración de Empresas y quiere continuar la carrera de Leyes para convertirse en abogada. Le encanta escuchar música y leer, pero también practicar deportes. El RUM le gusta mucho porque tiene todo lo que le gusta como las clases y muchos sitios para entretenerse.

Cuando se acaba la esperanza

Había una vez una niña de ocho años de edad, quién todavía no había conocido a su padre. La niña no sabía si su padre estaba vivo, muerto o simplemente él desconocía su existencia. A su corta edad, ella experimentó sentimientos tales como tristeza, humillación, etc. Sólo por no haber conocido a su padre. La niña tenía por costumbre mirar las estrellas junto a su madre en las noches. Cada noche, la niña le preguntaba a su madre que quién era su padre, cómo era y dónde estaba, y siempre recibía la misma respuesta: -Él no es importante, basta con que te quiero. La niña se quedaba inconforme, siempre lloraba y le suplicaba otra respuesta a su madre. Cada vez que la niña miraba el cielo estrellado y veía una estrella fugaz, pedía el mismo deseo: conocer algún día a su padre. Pero a sus quince años, la niña se cansó de esperar y recibir la misma respuesta de su madre. Un día, la niña le exigió que le dijera la verdad aunque ésta fuera cruel, porque necesitaba saberlo. Ese día, la madre no pudo ocultarlo más y decidió decirle la verdad. Cuando la niña terminó de escucharla comprendió que nunca iba a conocer a su padre.

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