Voces de Prepas

Cuentos de primera mano

Nelson Dorta Siverio

Arecibeño del 6 de marzo de 1988. Gusta mucho de la ingeniería, por ello estudia Ingeniería Mecánica e Ingeniería Civil. Le interesa la tecnología, la metafísica y todo aquello que tenga que ver con tabúes y lo que se sale de la norma. Es practicante de artes marciales y en el futuro quisiera especializarse en Ingeniería Aeroespacial. Disfruta mucho el ambiente diverso del RUM porque es muy social y especialmente amable.

Dormido

Me encontraba muy contento pues me había comprado un auto nuevo. Era todo lo que quería y más, era un elegante y poderoso auto deportivo. De seguro este auto respondía muy bien. En una noche, mientras conducía y la carretera estaba vacía, decidí entonces aprovechar la situación para probar el poder de mi nuevo deportivo. Apreté el acelerador y sin mucho esfuerzo su gran motor rugió y me brindó tanta velocidad como quería, manejaba como en un sueño, aceleraba con gran facilidad mientras recorría esta carretera vacía. Veía cómo pasaban las cosas a gran velocidad. Me entusiasmé mucho. ¡Por mis venas corría solamente adrenalina!

Decidí probar hasta dónde me atrevía a acelerar esta máquina de gran poder, mientras aceleraba el auto hasta que el cuenta millas no podía marcar más. Subía la velocidad sin indicios de jamás parar: 80, 90, 100, 120, 130… Sólo éramos el auto, la carretera, pura velocidad y yo. Mientras gritaba por la emoción, vi un resplandor. ¡Era otro auto cruzando por la avenida! A mi gran velocidad era imposible detenerme a tiempo. Clavé los frenos y me giré a un lado y el auto dio vueltas como un trompo, mientras yo gritaba y apretaba el volante incrustando mis uñas en él, impacté con algo. El auto volaba y hacía volteretas en el aire hasta caer y detenerse. Luego veía mi auto destrozado y mi cuerpo también. Fue entonces cuando un auto sonó su bocina detrás de mí. Me desperté frente al volante en un semáforo y la carretera frente a mí estaba completamente vacía.

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