Voces de Prepas

Cuentos de primera mano

Yavier Rodríguez Rodríguez

Corozaleño de nacimiento y de corazón. Un chico muy entusiasta, que nació el 10 de octubre de 1988. Guarda muy gratos recuerdos de su clase graduada de la Escuela Superior Emilio S. Delgado de Corozal. Estudia Física con especialidad en meteorología. Sus intereses son la historia, las ciencias del ambiente y el trabajo comunitario. Su tiempo libre lo dedica a investigar historia para resolver preguntas que lo inquietan como el porqué de la estructura de nuestra sociedad actual. Piensa realizar estudios de post grado en su rama y llegar a ser destacado meteorologista para beneficio de su patria y de su pueblo natal.

La gallina de doña Andrea

Érase una vez una gallina que vivía en el prestigioso corral de doña Andrea. Petraca, como se llamaba la gallina, se encontraba en su nido cumpliendo con su tarea diaria, poner huevos. Eran ya las cinco de la tarde cuando el gallo Pedro, jefe del gallinero, anunciaba con su espectacular cántico puertorriqueño, que ya era hora de irse a descansar en las ramas del árbol de mango que se situaba como un rey en el centro del corral. Petraca era la gallina con mejor apariencia y la más saludable entre todas las gallinas del corral de doña Andrea.

A la una de la mañana, se alborotaron todas las gallinas al escuchar ¡ASALTO! Se trataba de la tradicional “trulla de doña Andrea”. La “trulla” era una parranda que le ofrecían los vecinos del barrio del Charco Prieto a doña Andrea los 24 de diciembre de cada año. Petraca, al oír la algarabía, se percató de que en caso de que a doña Andrea se le ocurriera la idea de hacer un asopáo de gallina del país, decidiría matarla a ella por ser la más saludable entre todas. Petraca corrió hacia el monte donde se escondió y no volvió a cacarear jamás. Doña Andrea llega al corral y se percata de que Petraca se había escapado, sale de allí y decide no hacer el asopáo. Nunca más se supo de la vida de Petraca, la famosa gallina de doña Andrea. De ahí en adelante, las demás gallinas del corral decidieron hacer dieta y correr una hora todos los días alrededor del corral para no engordar, para que no las usaran para hacer el tradicional asopáo puertorriqueño.

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