Viviana Alexandra Muñiz Rivera
De Mayagüez. Nació el 8 de agosto de 1988. Estudia Contabilidad y su recuerdo más lindo es el día en que nació su sobrino.
Todo por una sonrisa
Era una vez… en un gran circo donde la mayoría de sus integrantes eran los payasos. Todos los payasos tenían algo particular y diferente a los otros. Había uno en particular que a todos sorprendía, ya que siempre tenía una sonrisa para todo. La sonrisa de este payaso nadie la tenía, ya que en los momentos buenos y malos, en el trabajo y fuera de él, el payaso siempre sonreía. Por esta razón, todos le decían el payaso Sonrisas. Tenía un hermano gemelo que siempre estaba sin sonreír y le llamaban el payaso sin Sonrisa. Éste siempre conservaba una cara para todo nunca estaba conforme con nada, ni mucho menos con alguien. Nadie entendió nunca la razón por qué siempre estaba sin sonrisa, si el hermano y sus padres tenían sonrisas en el trabajo. Al pasar los días, el payaso Sonrisa se enamoró de una joven muy hermosa –la payasa Dulce-, que vivía en el circo desde hacía poco tiempo. Había perdido a su padre en el trapecio y estaba siempre muy triste. Sonrisas empezó a invitarla a salir y él era el único que la hacía sonreír. La madre de Dulce estaba feliz porque la chica estaba feliz otra vez.
Después de unas semanas, Sonrisas le pidió a Dulce que se hicieran novios y ella aceptó. Sin sonrisa, al ver que a su hermano todo le salía bien, que todos lo admiraban, tenía novia y era feliz, fue donde Dulce haciéndose pasar por su hermano. Le dijo que no la quería, que sólo estaba con ella porque su madre se lo había pedido como favor. Dulce se puso muy triste y decidió no volver a ver a Sonrisas. Él no entendía la razón por la que Dulce estaba enojada con él y dejó de buscarla. Sin Sonrisa se puso feliz y empezó a sonreír, mientras que Sonrisas dejó de hacerlo.