Patricia Sánchez Rodríguez
Nació en Río Piedras, pero es de Cayey, como ninguna. Adora su pueblo y a su familia, por eso recuerda mucho un viaje que hizo con ella a Disney World. Estudia Física Teórica y le interesan la meteorología y la astronomía. En su tiempo libre toca flauta y escucha música. En el futuro quiere se meteoróloga y lo que más le gusta del RUM es los amigos que tiene, el ambiente y lo que estudia.
Una oportunidad sin regreso
Esta es la historia de una chica llamada Sofía, que según cuentan por ahí, parecía tener una vida perfecta. Una vida envidiable para muchas personas. Pero ella no se daba cuenta de que le faltaba algo esencial para completar lo que según ella era su vida perfecta. Se preguntaba: ¿Qué me falta? Si yo tengo todo. Sin darle mucha importancia a la respuesta, siguió su vida normal, hasta que un día que salía del edificio de su apartamento, como de costumbre, con destino a su trabajo, vio a una familia que estaba compartiendo felizmente en el parque que se ubicaba frente al edificio donde ella vivía. Sintió como un vacío dentro de ella, pero no le dio importancia. Sin darse cuenta, eso le ocurría muy seguido, hasta que un día un niño, vecino suyo, que había observado lo que le estaba sucediendo le dijo: -Oiga señora, yo tengo la manera de que usted descubra por qué usted es así y por qué ocurren esas cosas. Yo la llevaré al pasado para que descubra qué realmente ocurrió en su niñez, para que usted se dé cuenta de qué fue lo que cambió su vida para siempre. La condición es que tiene que dejar todo, su forma de vida, su trabajo, su dinero. Sofía se negó diciendo: ¡Cómo es eso posible! No puedo hacerlo, si yo tengo una vida perfecta. ¿Cómo voy a dejarlo todo? Agregó que no lo iba a necesitar y que mejor lo olvidara, que iba a continuar con su vida normal y perfecta.
Al cabo de varios días, camino a su trabajo, tuvo un accidente con su vehículo. Toda la familia que iba en el otro carro murió al instante, a Sofía la llevaron al hospital y allí le informaron de lo sucedido. Ella quedó en “shock” cuando escuchó lo que pasó. Pasaron varios días y Sofía se encontraba recuperándose del golpe que había recibido, pero emocionalmente todavía se sentía culpable. De repente, Sofía notó en su cuarto, la presencia del mismo niño que semanas atrás le había ofrecido volverla al pasado. Él le habló: -Le dije que me hiciera caso, que confiara en mí y que lograría lo que necesitaba. Pero fue muy terca y no se fijó que cometía un error y mírese ahora. Sofía le pidió que le diera ahora la oportunidad de regresar al pasado. Pero él le dijo que no. En ese preciso momento entró la enfermera y Sofía le dijo: -¿Cómo dejaron que ese niño entrara hasta acá? ¡Por favor, dígale que me ayude! La enfermera no sabía de quién hablaba, porque ella no veía a nadie más en el cuarto. Sofía apuntaba con el dedo y la enfermera no veía niño alguno. La enfermera pensaba que todo podía ser efecto de las medicinas. Sofía insistía: -Allí. ¿No lo ve? El niño dijo: -Nadie más me puede ver. Sólo usted tenía el regalo para lograr lo que deseaba y no lo supo valorar. Lo único que debía hacer era confiar en usted misma, en mí y desear de corazón lo que realmente necesitaba. ¡Qué pena que no aprovechó este regalo y se dio cuenta muy tarde! En ese instante Sofía quedó inconsciente.